jueves, 4 de diciembre de 2008

El sindicalismo argentino está agotado

En el día de ayer, en la Ciudad de Rosario se dio otro triste episodio dentro de la historia del sindicalismo argentino cuando se dio (otra) vergonzosa gresca protagonizada por gente de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (ATILRA) y una fuerza de choque identificada con la Confederación General del Trabajo. De los desmanes producidos en las calles céntricas de Rosario, hubo un lamentable saldo de un muerto y unos diez heridos, dos ellos de gravedad.

El Diario La Capital de esa ciudad informó que “desde la mañana más de 500 personas participaban de un acto en repudio a los ataques sufridos el 27 de noviembre pasado en un depósito de SanCor cuando 20 personas fueron golpeadas por integrantes del sindicato nacional que responden al dirigente Hugo Moyano”.

"Otra vez un grupo mayoritario encabezado por el gremio a nivel nacional vuelve a patotear a los trabajadores, vinieron con palos, cadenas y armas a pegarle a los trabajadores en una actitud totalmente cobarde, esa es la forma que quiere llevar adelante el sindicalismo, pero esto no tiene más lugar, tienen que aprender a respetar la libre elección de los representantes de los trabajadores", dijo Víctor Vega, titular de local de Atilra, conmocionado por lo sucedido.

Rápidamente, Hugo Moyano y Hugo Yasky, secretarios generales de la CGT y de la Confederación de Trabajadores Argentinos, intentaron desligarse de esos incidentes al apuntar contra ATILRA diciendo que se trató de un "problema interno" de ese gremio. Lo cierto es que este enfrentamiento está motivado por el conflicto de poder existente entre ATILRA que a nivel nacional responde a Moyano pero la delegación rosarina está alineada con la CTA, la cual le disputa el poder a la histórica CGT.

Este hecho lamentable es uno más de los tantísimos que están dentro de la historia del sindicalismo argentino. Desde la aparición de Juan Domingo Perón en la política argentina, los gremios fueron ganando notables espacios de poder a cambio de ser fervorosos punteros del peronismo. Como diría el "General", "el sindicalismo es la columna vertebral del peronismo"...

Fue así que los dirigentes gremiales estuvieron siempre más propensos a salvarse solo a ellos mismos transando con las patronales y gobiernos de turno, más que abogar por los intereses de los trabajadores que los han sostenido históricamente con los aportes que salían de sus sueldos.

Vivimos en un país que supuestamente elige a la democracia como forma de gobierno pero observamos que, en cada gremio, sus respectivos secretarios generales permanecen literalmente "atornillados" a su cargo. Parece que esos cargos son vitalicios y dan lugar a todos los vicios producto de la no alternancia en el poder; son organizaciones fuertemente verticalistas en donde no hay lugar alguno para el disenso.

Si uno observa a los principales dirigentes gremiales, se cae en la cuenta de que todos han amasado notables fortunas personales a costillas de los trabajadores que ellos dicen representar. Los Moyano, los Barrionuevo, los Yasky, los Zanola se enorgullecen diciendo que permanecen en sus cargos "por voluntad de los trabajadores" cuando todos sabemos que son viles patrañas: en cada gremio, no hay espacio para la democracia porque los señores secretarios se ocupan de diseñar un sistema que no permite el desarrollo de alternativas superadoras para los afiliados.

Los principales dirigentes gremiales de este bendito país viven en la opulencia y la ostentación. A pesar de haber protagonizado numerosos desmanes y de cargar con muertos en su haber debido a las feroces disputas de poder, gozan de total impunidad, ya que están más allá del bien y del mal para la Justicia Argentina. Están aferrados al manejo de sus "apetecibles" obras sociales, las cuales son un agujero negro en las finanzas de sus afiliados.

Considero que el sindicalismo argentino está agotado: a mi entender, son lo peor de la clase política de nuestro país, son un nido de corrupción e hipocresía. La desregulación de las obras sociales y la libre afiliación a gremios y sindicatos puede representar la puerta a nueva forma de trabajar por los derechos de los trabajadores.

(fuente: www.lanacion.com.ar)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es verdad yo creo que ningun camionero se ve representado por Moyano y que ningun trabajador que se levanta todas las mañanas a trabajar se ve representado por sus delegados, gran paso de la justicia al permitir que todo trabajador pueda votar a sus representantes, de esa forma permite no tener la obligacion de afiliarce con una cuota elevada que uno nunca pude calcular a donde se va el dinero. Es verdad que muchas gestiones de algunos delegados son buenas en San Juan tenemos por ejemplo al SEC y UDAP que tiene un buen camping, pero son solo gestiones aisaladas o para tapar otro robo mayor, que feo que en Argentina tengamos que desconfiar de todos hasta de los que hacen las cosas bien

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