domingo, 21 de diciembre de 2008

Duhalde, arrepentido y despechado

El Diario La Nación publica en su edición de hoy un extenso reportaje a Eduardo Duhalde, ex Presidente de la Nación, ex Gobernador de Buenos Aires, quien entrega algunas definiciones acerca de la política argentina de nuestros días y, más que nada, su desazón por la traición que sufrió de parte del Matrimonio Kirchner - Fernández.

Si bien ha perdido una considerable porción de poder dentro del Partido Justicialista, su voz no es para nada ignorada por propios y extraños.

Es lapidario al referirse a la actual gestión presidencial de Cristina Fernández cuando dice "Cristina no hizo prácticamente nada bien". Respecto de Néstor Kirchner, Duhalde afirma estar "arrepentido de haberlo apadrinado políticamente" y que es el dirigente que más lo ha decepcionado.

Se dio tiempo para elogiar al Vicepresidente de la Nación Julio César Cleto Cobos, Mauricio Macri y Sergio Massa. Lamentó la "persecusión política" que estaría sufriendo actualmente el ex Presidente Menem. Dice admirar el modelo brasileño que lidera el Presidente Luis Inacio Lula Da Silva.

Aún así, dispara frases lúcidas cuando se refiere al sistema presidencialista de nuestro país diciendo "El sistema presidencialista tiene unas características muy especiales. Es el más perverso: cuando el presidente es fuerte pasa por encima de los poderes, y si es débil tiene los problemas que nuestra historia ha mostrado".

Cadenazos de favores

Duhalde fue dos veces intendente del populoso Partido de Lomas de Zamora, ubicado en la Provincia de Buenos Aires. Desde que arribó a la comuna, se lo vinculó con el narcotráfico al punto que era conocido como "Papá Porro"; recordemos que, con el advenimiento del menemismo, los zares de la droga se instalaron en nuestro país para hacer sus perversos negocios en connivencia con el poder político. También fue Diputado Nacional por Buenos Aires en 1987.

Su gran salto fue cuando acompañó a Carlos Saúl Menem como candidato a Vicepresidente de la Nación en 1989. Años después, en 1991 y de la mano de Menem, resultó electo Gobernador de la Provincia de Buenos Aires; fue primer mandatario de esa provincia por dos periodos consecutivos, en donde pudo construir una gran estructura política junto a su esposa, Hilda González.

Cuando se avecinaban los comicios nacionales de 1999, el entonces Presidente Carlos Menem empezó a instalar en la sociedad argentina la posibilidad de ser reelegido nuevamente como primer mandatario en nuestro país, el cual estaba prohibido por la misma Constitución Nacional reformada en 1994. El periodismo nacional hablaba de re-reelección, posibilidad que iba cobrando fuerza debido a la gran fragmentación de la oposición dentro del Justicialismo y de parte de otros partidos políticos. Eduardo Duhalde sentía que había llegado su hora de arribar a la Casa Rosada y se convirtió en acérrimo enemigo del intento de perpetuarse en el poder que tenía Menem. Una vez truncadas las pretensiones del riojano, Duhalde tendría su camino allanado para ser el candidato a Presidente de la Nación por el oficialismo, en compañía de Ramón "Palito" Ortega.

Menem no perdonó la intromisión de Duhalde e hizo lo posible para entorpecer la campaña del entonces Gobernador de Buenos Aires. Esa venganza de Menem golpeó fuerte en Duhalde quien, de todas maneras, pudo ser Presidente de la Nación activando en sociedad con otros políticos un Golpe de Estado contra Fernando De La Rúa, el impresentable Presidente que Argentina tuvo por aquellos años.

Una vez en el poder, al saberse que Carlos Menem se lanzaba nuevamente por la Presidencia de la Nación, Eduardo Duhalde vio una buena oportunidad para tomarse revancha contra el riojano. Al igual que lo que sucedía en 1999, a pesar de no contar con un gran porcentaje de adherentes a su favor, Menem era el favorito a ganar las elecciones. Duhalde permitió que los votos se dividieran a más no poder permitiendo que tres (¡tres!) candidatos provenientes del Partido Justicialista se presentaran simultáneamente: Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saá y Néstor Kirchner. De esta manera, irresponsablemente, los hijos de Perón trasladaban al conjunto del electorado argentino el problema interno que ellos tenían. A pesar de haber triunfado en las elecciones, Menem supo ver que en un ballotage no podría ganar no tanto por Kirchner, el candidato bendecido por Duhalde, sino por el gran rechazo que su figura despertaba en gran parte de la Argentina debido a sus tantos años de corrupta presidencia.

Al poco tiempo de que Duhalde saboreaba la humillación de Menem, su mentor político, bebió de su propia medicina cuando su propia creación política, Néstor Kirchner, le daba la espalda.

Su poder va recuperándose lentamente conforme a los grandes yerros políticos que cometen Néstor Kirchner y su esposa. Se avecinan las elecciones legislativas de 2009 y habrá que ver qué papel juega Duhalde: si bien ya anunció que no se candidateará, está motorizando el agrupamiento de dirigentes disidentes del kirchnerismo para dar pelea.

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