viernes, 12 de diciembre de 2008

Democracia en San Juan: como siempre, a merced del poder central argentino

Estos últimos 25 años de democracia en San Juan estuvieron signados por algunos momentos de gran turbulencia política, aunque fueron en menor medida a los numerosos sucesos de violencia que ha tenido nuestra Provincia entre fines del Siglo XIX y la primera mitad del Siglo XX.

En 1983, mientras a nivel nacional la Unión Cívica Radical obtenía un histórico y claro triunfo que consagró a Raúl Ricardo Alfonsín como Presidente de los Argentinos, el pueblo sanjuanino votó masivamente al Partido Bloquista, que había presentado la fórmula Leopoldo Bravo - Jorge Ruiz Aguilar, la cual se impuso sobre César Ambrosio Gioja y Alfredo Avelín candidatos del justicialismo y la Cruzada Renovadora, respectivamente.

Liderados por Bravo, de gran cintura política, los del partido de la estrella supieron conservar su poder político en San Juan gracias a sus siempre buenas relaciones con el poder central argentino, sea quien sea el que esté en la Casa Rosada: Perón, gobierno de facto, Alfonsín o Menem.

La euforia bloquismo poco duró a causa del capricho de Don Leopoldo de imponer a su esposa, Ivelice Falcioni, como Diputada Nacional en el año 1985. En las elecciones legislativas nacionales, la Unión Cívica Radical volvería a arrasar en todo el país debido a que se vivía un tiempo de "romance" entre el entonces Presidente de la Nación y los argentinos que se llamó la "primavera alfonsinista". Como gran político de raza que era, Bravo tuvo el olfato para detectar lo que se venía y, en un intento desesperado por revertir el destino, a modo de presión para con el electorado sanjuanino, dijo "Si no ganamos en estas elecciones, renuncio". Efectivamente, luego del abrumador triunfo radical en esta Provincia, Bravo presentó su renuncia indeclinable a la Gobernación; fue curioso que Don Leopoldo, para llevar su dimisión por escrito, fue desde su domicilio particular hasta la Casa de Gobierno en un colectivo de línea.

El entonces Vice Gobernador, Dr. Ruiz Aguilar, asumió como Gobernador y completó aquel periodo de Gobierno. Ruiz Aguilar, un político de perfil bajo y médico de profesión, continuó con los lineamientos de Bravo y favoreció la victoria oficialista en las siguientes elecciones provinciales.

En 1987 fueron electos los bloquistas Carlos Enrique Gómez Centurión y y Wbaldino Acosta como Gobernador y Vice Gobernador, respectivamente. Gómez Centurión había asumido como Senador Nacional en el año 1983 y renunció a ese cargo para llegar al Sillón de Sarmiento; décadas atrás, había estado afiliado a la Unión Cívica Radical; fue Gobernador de San Juan entre los años 1972 y 1973 de la mano de Alejandro Lanusse, quien lideraba el gobierno de facto que dominaba al país. El mérito particular que tuvo Gómez Centurión fue que se transformó en el primer Gobernador de San Juan del Siglo XX que pudo completar su mandato, lo cual habla a las claras de lo tumultuosa que ha sido la vida política de esta hermosa provincia.

Un par de años después, producto de un Golpe de Estado disfrazado de hiperinflación, caía el Gobierno de Alfonsín. Lo sucedió Carlos Saúl Menem, candidato del Partido Justicialista, quien era apoyado por todos esos que precipitaron la caída de un gran presidente democrático. Menem había logrado seducir al electorado nacional con efectivas campañas publicitarias, las cuales estuvieron financiadas por empresarios y gente ligada al narcotráfico internacional que hizo grandes negocios en la Argentina amparados por el menemismo. Don Leopoldo Bravo, quien en su momento se había fotografiado muy sonriente al lado de Alfonsín, ahora ponía al Partido Bloquista al servicio del menemismo.

En febrero de 1989, se dio un triste episodio que muestra como la Justicia en San Juan (como en tantos otros lados de nuestro país) no mira a todos por igual. Unos 12 muchachos pertenecientes a familias la "alta sociedad" sanjuanina abusaron sexualmente de dos turistas bonaerenses en las afueras de la Ciudad de San Juan, siendo un aberrante caso que conmocionó al país. Después, cinco de esos "nenes" tuvieron las suficientes facilidades para escaparle a la justicia y nunca pudieron ser ni siquiera juzgados por ese delito; tres de ellos fueron condenados judicialmente pero, poco tiempo después liberados; otros cuatro fueron condenados pero "no fueron encarcelados" porque eran menores de edad al momento del crimen. Es decir, al día de hoy, gracias a oscuros e influyentes contactos con los poderes políticos y judiciales, como tantos otros, este caso que se conoció como Caso El Pinar, quedó impune.

Las elecciones provinciales de 1991 fueron muy reñidas ya que llegaron con posibilidades de triunfar los tres candidatos de los principales partidos de San Juan: Alfredo Avelín (eterno candidato de la Cruzada Renovadora), Wbaldino Acosta (Partido Bloquista) y el por entonces casi desconocido Jorge Escobar (Partido Justicialista).

Después de la dolorosa derrota sufrida en 1983, el Partido Justicialista atravesó difíciles años entre rencillas internas hasta poder hacerse del poder nuevamente de la mano del riojano Carlos Menem. En San Juan, el justicialismo había quedado bastante relegado por el Partido Bloquista, la Cruzada Renovadora y la U.C.R. En 1986, una mujer asumió la conducción del partido: se trató de Olga Riutort, quien fue candidata a gobernadora sin éxito y, años después. partió a la Provincia de Córdoba cuando se casó con José Manuel De la Sota, líder del PJ cordobés.

Cuando se aproximaba la hora de elegir al sucesor de Gómez Centurión, los peronistas sanjuaninos tuvieron el coraje de jugarse por la figura de Escobar un joven empresario sin experiencia alguna en política, quien contó con el decisivo apoyo de los hermanos Gioja a nivel nacional y, fundamentalmente, el entonces Presidente Menem. Juan Carlos Rojas, hijo de un ex Goberndor de San Juan y militante peronista de toda la vida, fue buscado para acompañar a Escobar, quien nunca había estado afiliado al justicialismo. Para sorpresa de propios y extraños, Jorge Alberto Escobar fue elegido Gobernador por el pueblo sanjuanino con escaso margen sobre sus competidores.

Escobar empezó a gobernar San Juan imponiendo su propio estilo y marcó una distancia con muchos dirigentes de su propio partido. Esto no fue perdonado por muchos que llevaban años dentro del PJ local y, a poco de haber iniciado un mandato, el mismo oficialismo se dividió irreconciliablemente. Debido al apoyo recibido desde la Casa Rosada, el entonces primer mandatario provincial se creía "intocable" pero, en 1992, la realidad le dijo otra cosa cuando fue desplazado de su cargo juicio político mediante. El "pecado" de Escobar fue haber utilizado personal del Estado para trabajar en una finca suya, algo que fue filmado y mostrado como prueba irrefutable en su contra. Con la asunción de Juan Carlos Rojas, los "viejos" justicialistas saboreaban su venganza contra aquel que los había ignorado.

1992 quedó en la memoria de los sanjuaninos no solo por la caída de Escobar sino por la tristemente célebre "Noche de los Senadores". El 23 de abril de ese año, de acuerdo a la Constitución vigente, la Legislatura Provincial debía elegir a sus representantes para la Cámara Alta de la Nación y habían dos personajes quienes, pese a sus históricas diferencias políticas, habían negociado para ser consagrados: Leopoldo Bravo y Alfredo Avelín, aparentemente el "agua y el aceite" pero en los hechos dejaron en claro que eran la misma cosa. Aquella sesión estuvo signada por griteríos, denuncias cruzadas, batalla campal, gases lacrimógenos: una vergüenza para la democracia sanjuanina...

A diferencia de Escobar, Juan Carlos Rojas se identificaba como peronista pero "no menemista". Es decir, mientras el riojano impulsaba una profunda reforma del Estado privatizando todo lo que pudiera, en San Juan, Rojas resistía como podía y no seguía las imposiciones que en materia económica dictaba Domingo Cavallo, el superministro de la era menemista. La rebeldía del titular del Ejecutivo Provincial le terminaría costando el cargo porque, a fines de 1994, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ordenó la inmediata restitución de Escobar como Gobernador desestimando el juicio político que lo había condenado.

Ya con Escobar en el poder, la orgía del aplastante poder menemista volvía a San Juan. Quien tuvo el gran olfato de permanecer firma al lado de Jorge Escobar fue el Ing. José Luis Gioja, actual primer mandatario de la Provincia. Como buen discípulo del Presidente, Escobar impulsó privatizaciones masivas en la Provincia: el Banco de San Juan, la CAVIC, Servicios Eléctricos Sanjuaninos (empresa por entonces superavitaria), Obras Sanitarias (aunque no resultó privatizado), entre otros. Lo que sucedió con el Banco de San Juan fue escandaloso porque la institución bancaria emblemática tenía entre sus deudores a poderosos empresarios y "personalidades" de nuestra provincia quienes, como era de esperarse, dados sus cercanías al escobarismo, nunca pagaron un peso; asimismo, ante la vista gorda del corrupto gremio bancario, los nuevos dueños del Banco despidieron masivamente a empleados que llevaban décadas trabajando en esa institución.

Escobar, apoyado por Menem y Gioja, anunció una serie de medidas antipáticas que incluía sensibles recortes de sueldos a la frondoso personal estatal de la Provincia. Los gremios se opusieron enfáticamente a lo dispuesto por el Gobernador y sus acólitos; la situación alcanzó su pico máximo de tensión el día 26 de julio de 1995 se dio el "Sanjuaninazo" cuando manifestantes avanzaron sobre la Plaza 25 de Mayo (la principal de la Ciudad de San Juan) destruyendo vidrieras a su paso y se desataron violentos enfrentamientos contra la Policía Provincial que vio todo el país por televisión.

Sostenido por el sólido Gobierno Nacional, Jorge Escobar salió airoso de esa conflictiva situación y pudo seguir adelante con su gobierno que estuvo caracterizado por la reforma del Estado Provincial y la incentivación a inversiones empresarias, aunque su corrupción e impunidad se asemejaba a lo que sucedía con el menemismo a nivel nacional.

En 1996, en circunstancias muy extrañas, desaparece la psicóloga María Rosa Pacheco, de 34 años de edad, estaba casada y es mamá de dos chicos. Pacheco trabajaba en el PRISE (Programa de Reformas e Inversiones del Sector Educativo), organismo dependiente del Ministerio de Educación de San Juan. También era asesora del Centro Caminos, entidad privada que se dedicaba a la recuperación de menores drogadictos y alcohólicos. Desde el oficialismo de entonces, se ordenó a la justicia local y a la prensa sanjuanina corrupta de siempre (Diario de Curro a la cabeza) para únicamente investigar (o inventar) la pista del crimen pasional que habría organizado su marido debido a una supuesta infidelidad de ella. Esto nunca pudo ser demostrado, ni siquiera encontrar testimonios que hablen de algunos conflictos matrimoniales al punto que hasta la familia de ella negó toda posibilidad de conflictos en el matrimonio. a pesar de ellos, Juan José Balmaceda, su marido, estuvo preso varios meses. Tiempo después aparecieron restos óseos de la psicóloga con signos de haber sido previamente calcinados. Lamentablemente, nunca se investigó la pista que conducía al tráfico de drogas en San Juan, mafia que muy probablemente haya estado involucrada en este brutal asesinato: es un secreto que María Rosa se llevó consigo y que comparte con varios se pasean hoy como señores entre nosotros. El Caso María Rosa es un ícono de la corrupción escobarista de aquellos años y permanece impune hasta el día de hoy, aunque fue perversamente capitalizado por los opositores a Escobar para iniciar su campaña electoral del año 1999.

Se aproximaban las elecciones provinciales y la figura del Gobernador estaba desgastada. Aún así, no surgía algún referente opositor que pudiera presentar una propuesta superadora a la existente para seducir al electorado sanjuanino. Fallo polémico de la Jusiticia mediante, Jorge Alberto Escobar pudo presentarse como candidato a un tercer mandato al frente del Ejectutivo Provincial, para lo cual contaba con grandes chances de ganar.

Tal como sucedió a nivel nacional por aquellos años, acá en San Juan toda la oposición se agrupó en una alianza electoral con el único objeto de desbancar a Escobar. Fue increíble ver repentinamente en un armado electoral a dirigentes tan disímiles como Mario Capello (U.C.R.), Wbaldino Acosta, Enrique Conti y los hijos de Leopoldo Bravo (Partido Bloquista) y a Alfredo Avelín con sus hijos (Cruzada Renovadora).

Con un discurso mesiánico y apocalíptico, campechano y soberbio, el entonces Senador Nacional Alfredo Avelín acariciaba como nunca la posibilidad de ser Gobernador de San Juan. Nacido en la localidad sureña de Carpintería y médico de profesión, Avelín abandonó la Unión Cívica Radical Intransigente para fundar la Cruzada Renovadora (¿?), que fuera el partido con el que intentó sin éxito en innumerables oportunidades llegar al Sillón de Sarmiento aunque pudo ser electo como Diputado Provincial y Nacional y Senador. En 1958 fue nombrado Intendente de la Municipalidad de la Ciudad de San Juan, gestión de lo que poco se sabe pero que fue usada como "caballito de batalla" por Avelín para sus incontables campañas electorales.

Avelín cumplió su sueño dorado, la obsesión de toda su vida que fue ser Gobernador. Se creyó siempre algo así como el paladín de la honestidad, en sus décadas de vida política no se preocupó nunca por elaborar un plan de gobierno para la Provincia. El otro grave error que cometió el mandamás cruzadista fue que "olvidó" que llegó al Ejecutivo Provincial gracias a una alianza de distintos partidos y, una vez en el poder, quiso gobernar como "patrón de estancia" de la espalda a sus socios. Sus poco más de dos años de gobierno fueron tremendamente caóticos: su obsesión por quedar en el bronce le hizo tomar medidas demagógicas sin sustento alguno y llegó hasta enfrentarse con el (des)Gobierno de De La Rúa. Avelín solo quería ser "él".

Tal como le sucedió a Escobar en su momento, sus aliados políticos no le perdonaron su personalismo y activaron un juicio político que terminó con la destitución del fundador de la Cruzada Renovadora en agosto de 2002. De nada le sirvió su victimización de la caída de su Gobierno porque, de ahí en mas, el electorado sanjuanino había comprobado la ineptitud de Avelín. A su vez, su propio partidarios también entendieron lo mismo y fueron abandonando uno a uno la Cruzada Renovadora, partido que los cargos principales estaban únicamente reservados a Don Alfredo y dos de sus hijos, Nancy y Alfredo (h).

Wbaldino Acosta asumió el Gobierno acompañado con lo que quedaba de la Alianza que el mismo Avelín destruyó. Hizo "las paces" con el Gobierno Nacional y ahí sí, en otra enésima muestra de la histórica dependencia de la Nación, San Juan volvió a recibir apoyo financiero y político. Luego del fin de la Alianza a nivel nacional, dado su magro carisma, Acosta intentó sin éxito ser elegido por el pueblo Gobernador.

En ell 2003, fue la hora de José Luis Gioja, acaso el mejor discípulo de Don Leopoldo Bravo. A imagen y semejanza del líder bloquista, Gioja ha demostrado siempre una gran habilidad política no solo para salir ileso de todos los avatares políticos sino para permanecer siempre en primer plano de la escena política, tanto a nivel local como a nivel nacional. En los últimos 25 años, Gioja fue menemista, escobarista, duhaldista, kirchnerista... en los "ismos" que le fueran rentables a su suerte política.

Bajo el amparo de Duhalde primero y de Néstor Kirchner después, Gioja tuvo el suficiente apoyo nacional como para gestionar fondos para obras sensibles para San Juan: la construcción del Centro Cívico y el Dique Los Caracoles, más su fuerte impulso a la (controvertida) minería a cielo abierto que ha movilizado la economía local.

Así como el Caso El Pinar en los años 80, la desaparición de María Rosa en la década de los 90, el Caso Tellechea fue el resonante hecho en una nueva década que habla del cóctel de inseguridad, impunidad y poder político en San Juan. En septiembre de 2004, el Ing. Raúl Tellechea, miembro directivo de la Mutual del Personal de la (corrupta) Universidad Nacional de San Juan, desapareció en misteriosas circunstancias. Dicha institución lo acusó de un faltante de diez mil pesos, sin pruebas contundentes que lo afirmen. Este crimen permanece impune...

Quien no soportó quedar afuera del primer plano del poder en San Juan fue el empresario Roberto Basualdo. Si Gioja es el discípulo de Bravo, Basualdo es el de Avelín. Roberto Basualdo decidió irse del PJ para armar su propio partido político para, a imagen y semejanza de Don Alfredo Avelín, intentar una y otra vez llegar a la Gobernación. Basualdo fue candidato a Vice Gobernador en 1995 con el lema "Arriba Mi Gente" (¿?), candidato a Intendente de la Capital y a Gobernador: falló en todos esos intentos aunque pudo llegar a la Senaduría Nacional diciendo de si mismo que es "cristinista pero no kirchnerista" (¿¿??).

Debido al gran circulante que hubo, el clientelismo gozó de "buena salud" con Gioja como Gobernador. Gioja tuvo la suerte de que la palabra "ajuste" no se pronunció durante sus años al frente del Ejecutivo Provincial, es por eso que no le costó para nada ser reelecto como primer mandatario en el 2007.

Gioja transita su segundo mandato consecutivo como Gobernador de San Juan con una alta imagen positiva en la población, una buena relación con el Gobierno Nacional y un Partido Justicialista sanjuanino sometido a sus dictados. Como sucedió en su primer periodo, Gioja carece de un plan de gobierno, solo medidas efectistas.

Aunque tenemos muchas cuentas históricas pendientes, son 25 años ininterrumpidos de democracia en San Juan, gracias a Dios. Queda fortalecer más las intituciones: independencia del Poder Judicial y del Poder Legislativo, falta más representatividad de las minorías y acción en la oposición. Más allá de los disgustos, bien vale brindar con un buen vino sanjuanino por todos estos años.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lamentablemente en las elecciones de 1991 se equivocan en el nombre del candidato bloquista, no fue Waldino Acosta, sino el joven ex-ministro de economía de Leopoldo Bravo el Dr. Juan Gilberto Maratta

Anónimo dijo...

En la actualidad el presidente es Mauricio Macri de CAMBIEMOS.
En San Juan el gobernador es Sergio Uñac del FPV.
¿Cuando tendremos gente decente, honesta, sana de mente y cuerpo que nos gobierne para poder superarnos como país?
¿O será que los Argentinos no somos así, y por éso no superamos nuestras mezquindades?

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