viernes, 26 de diciembre de 2008

Cristina en el país de las maravillas

El final de este 2008 muestra a un Gobierno Nacional bastante desorientado y, más que nada, desesperado por obtener dinero.

El kirchnerismo pudo construir su poder en base a la abundancia de dinero proveniente de una alta recaudación de impuestos y retenciones que hubieron en gran parte de la presidencia de Néstor Kirchner. Con un gran saldo a favor obtenido en la Balanza Comercial, Kirchner se dio el lujo de despegarse de Eduardo Duhalde, pelearse con medio mundo y, como si esto no fuera demasiado, tener un buen nivel de popularidad entre los argentinos.

Con ese colosal excedente de caja, en vez de invertir en el crecimiento de la Argentina, Néstor Kirchner se dedicó a alimentar su poder. Con ese dinero, sometió gobernadores e intendentes, alistó piqueteros y movimientos "sociales".

Ahora, durante la Presidencia de Cristina Fernández la mano viene cambiada porque el panorama internacional ya no es el mismo, ya no ingresa el dinero que abundaba hasta hace poco tiempo. Queda en evidencia que el "modelo kirchnerista" es insostenible cuando no hay disponibilidad de fondos. Pero el kirchnerismo sigue igual: prepotencia, soberbia y pocas ideas.

Este año que ya está expirando ha sido difícil para la Argentina y, lamentablemente, la Sra. Presidente no ha estado a la altura de las circunstancias. En marzo de este año, la República Argentina se encontraba ante una oportunidad histórica para exportar y permitir un notable ingresos de capitales... pero aparecieron los Kirchner con sus capirchos y personalismos. En vez de ponerse manos a la obra para afrontar la crisis, se empeñó en encontrar a quien culpar de los males propios disparando sentencias poco fundadas. La estupidez de la primera mandataria es más evidente cuando en los Estados Unidos se rió de la crisis financiera mundial y hasta se enorgullecía (¿?) de que nuesto país no necesitaba "Plan B".

Después del manejo de la crisis con el campo, la estatización de los fondos que administran las AFJP ha sido lo peor de lo poco que va de la gestión de la Sra. Fernández. Fue indignante como ella y sus servidores mentían descaradamente cuando nos decían "para cuidar los ahorros de los argentinos" cuando, sobre el epílogo de este 2008, vemos todos que fue otro intento desesperado por hacerse de dinero y seguir despilfarrando recursos.

Los Kirchner saben que viene ahora un año más que difícil, más aún teniendo en cuenta que será momento de renovar parte del Congreso Nacional. Lo peor del caso es que nuestros gobernantes no piensan en su pueblo, sino en ellos mismos, es decir, perpetuarse en el poder al precio que sea.

En un intento desesperado y poco meditado, la Presidente empezó a hacer anuncios rimbonbantes que hablan de fomento a la compra de automóviles cero kilómetros, plan canje de heladeras, pagos adicionales a jubilados, reducción en las retenciones al trigo y maíz (la soja excluida, como señal de venganza...) y otras medidas insulsas que algunos festejan. Todo un perverso juego de mentiras para distraer.

La desesperación kirchnerista es tal que ya está sancionada por la Cámara del Senado de la Nación la polémica "Ley de Blanqueo de Capitales". Es inmoral que el Estado Nacional aliente el ingreso de capitales sin tener la obligación de tener que dar demasiada información de su origen; es como ponerse de rodillas ante narcotraficantes y demás mafiosos para que traigan su dinero malhabido a este país. Esa Ley es un insulto para todos aquellos que pudieron constituir un capital con todo su esfuerzo y pagan sus impuestos como corresponde. Sería bueno que ya que sería tan favorable traer billetes a la Argentina, los Kirchner den el ejemplo y traigan también el dinero que le robaron a la Provincia de Santa Cruz y que está en el exterior.

Mientras la Presidente justifica todos sus asaltos en nombre de la "distribución de la riqueza", tanto ella como su marido viven en el lujo y la opulencia, como salvajes capitalistas, bien lejos de esa izquierda que dicen reivindicar con sus discursos y medidas.

No está en mi naturaleza dejarme ganar por el pesimismo, quiero creer en mi país. Ojalá los argentinos despertemos y podamos contrarrestar esta afrenta que es el kirchnerismo en el poder: Dios quiera que surja una alternativa opositora consistente y que el pueblo tenga memoria a la hora de emitir su voto.

1 comentario:

Laura dijo...

Me sumo a tus buenos deseos!



Aaaamennnnnn!!

Se ha producido un error en este gadget.

La Hora en Argentina