miércoles, 10 de diciembre de 2008

Brindando con vodka

Hoy, 10 de diciembre de 2008, se cumple un año de Cristina Elisabet Fernández como Presidente de la Nación y el balance de su gestión, me parece, no es positivo.

La alta imagen positiva que la actual Presidente pudo conservar a lo largo de su campaña electoral fue rápidamente dilapidada al poco de asumir debido a su cinismo y su estilo confrontativo, frívolo y soberbio con el que se manejó. Todo esto sumado al excesivo protagonismo de su marido, quien no resistió la tentación de irse del poder.

Los Kirchner se creen "mitos vivientes" de la historia argentina: en su discurso de inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional, la Presidente declaró que el del kirchnerismo es "el gobierno más exitoso que la Argentina tuvo desde 1810 hasta la fecha" (¿¿¿???). Será por eso que conservó la mayoría de los funcionarios que habían colaborado durante la Presidencia de Néstor Carlos Kirchner dando como mensaje que se iba a mantener el estilo del santacruceño que le dio algún rédito político en sus primeros años. Lo cierto es que la actual gestión de la Presidente es una continuación de la anterior que lideró su marido con la gran diferencia de que Kirchner tuvo la suerte de presidir un país beneficiado por un periodo de bonanza económica en el plano internacional.

Los Kirchner quisieron hacernos creer como que los argentinos vivimos en una especie de "dimensión paralela" a la del resto del mundo, como si poco y nada importara lo que sucediera fuera de las fronteras de este país. La Presidente se burló públicamente de la crisis financiera que se desató desde los Estados Unidos, como si los argentinos íbamos a ser felices testigos de la "caída del imperio" (¿?), la "caída del capitalismo" (¿?); luego de percatarse de su estupidez, pocas semanas después, la Sra. Fernández tuvo que admitir que nuestro país iba a sufrir secuelas del descalabro internacional.

Este año estuvo signado por el aislamiento de los países del MercoSur (¿existe el MercoSur?) Estados Unidos y Europa que ya había sido iniciado por Néstor Kirchner, más los conflictos por las comprometedoras denuncias de financiamiento ilegal durante su campaña, la inflación tan evidente como negada, su obsesión por hacerse de dinero ajeno que la llevó a enfrentarse con la gente del campo, sistema energético al borde del colapso y la escandalosa estatización de los fondos administrados por las AFJP.

Con menor relevancia mediática, este año dejó como saldo en rojo asuntos como el avance con el proyecto del Tren de Alta Velocidad (el famoso "tren bala"), sus continuos encuentros con personalidades del espectáculo (Naomí Cambell, Joaquín Sabina, Soda Stereo, Shakira, Madonna, etc.) y la creciente corrupción. Se anunció el pago al Club de París, lo cual no dejó de ser otra escena mediática vacía de contenido. Otro tema fueron los constantes viajes de la Presidente por el exterior, que no dejaron de ser meros paseos de compras para la primera mandataria ya que, hasta ahora, ningún beneficio ha obtenido para la Argentina...

Por otro lado, la mentada reestructuración del Partido Justicialista que encabezó el ex Presidente Krichner no dio los resultados políticos esperados. Hasta el día de hoy, sigue la sangría de dirigentes del kirchnerismo que no soportan el despotismo del actual Presidente del Concejo Nacional del PJ. Poco les ha servido la estructura (o lo que queda de ella, ya que los Kirchner la mellaron con su "transversalidad") del partido político más influyente de la República Argentina.

Por estos días, la Presidente Fernández se encuentra de gira por Rusia. A ese lejano país ha viajado con una numerosa comitiva integrada por gobernadores y empresarios. Acompañada por el impresentable embajador argentino en Rusia, Leopoldo Bravo, la primera mandataria pasó un mal rato cuando empresarios rusos le pusieron las quejas por las muchas trabas que el gobierno argentino pone a las exportaciones.

La Sra. Presidente tiene actualmente una relación muy deteriorada con la sociedad argentina en general, y parece que costará mucho revertir su credibilidad. Ha recurrido a lo más rancio del "manual del peronista básico" (¿?): partir en dos a la sociedad, de un lado sus aduladores a los que alimenta con subsidios, porciones pequeñas de poder y choripanes y, del otro lado, a los que tienen el tupé de criticarla (¿?). Falta mucho, muchísimo para el 2011, año en que debe finalizar con el mandato que el pueblo le confirió a través de las urnas. Espero que Cristina Fernández tenga la dignidad de poner los pies sobre la tierra para reconocer los males de nuestra realidad socio-económica y trabajar arduamente para solucionarlos.

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