miércoles, 5 de noviembre de 2008

¿Qué cambiará con Obama?

Confirmando los pronósticos previos, el candidato demócrata Barack Hussein Obama se ha consagrado virtualmente como Presidente de los Estados Unidos de América, el país más poderoso del mundo (nos guste reconocerlo, o no). Hay que tener en cuenta que en ese país el sistema de elección es indirecto por lo que aún falta que los electores confirmen lo que el pueblo ha dicho a través de su voto.

Fue sorpresa lo holgado del triunfo, ya que aventajó a John McCain, candidato oficialista, por un margen que tal que ya no quedan dudas de que será el sucesor de George Walker Bush en la Casa Blanca ya que ha obtenido 335 electores en el Colegio Electoral (con 270 ya tenía asegurada la Presidencia). Fue una sorpresa también de que casi el 75% del electorado se acercó a votar, lo cual marca un record de participación de parte de la ciudadanía estadounidense, casi siempre indiferente a la elección de sus representantes.

La mala administración de Bush favoreció notablemente a las aspiraciones de Obama. El descontento popular con el actual Presidente fue acrecentándose notablemente en estos últimos meses que creció con la reciente crisis financiera, sumado al desprestigio internacional que cuenta debido a la reprochable invasión estadounidense a Irak.

Demostrando su estrechez mental, desde el lado sur del continente americano, distintos dirigentes de gobiernos populistas han manifestado que el triunfo electoral de Obama representaría el "fin del sistema noeliberal" o algo por el estilo cuando, eso no fue mencionado ni por asomo por el mismísimo Presidente electo. Lo cierto es que nuestro país está muy lejos de Estados Unidos y Europa gracias a la caprichosa política exterior de las Presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, quienes con el verso de la independización del "imperio" optaron por someter a la Argentina al poderío de los "petrodólares" de Hugo Chávez.

Con 46 años, el actual Senador por Illinois supo conquistar no solo a la opinión pública de su país sino prácticamente a todo el mundo con una hábil oratoria. Además de la impericia de Bush al frente del Gobierno, influyó el detalle de que es el primer hombre de raza negra con series chances de ser el Presidente de los Estados Unidos, un país históricamente racista que despreció a los negros y a latinos por décadas.

El color de piel de Obama parece ser casi una obsesión para gran parte de la prensa mundial. El vencedor de estos históricos comicios tiene la gran oportunidad de liderar el país y el mundo si sabe aprovechar la gran simpatía que supo despertar. Su aptitud o ineptitud está más allá de su raza: Obama tiene el desafío de que su tan anunciado "cambio" se transformen en políticas y acciones que sirvan para sacar a su país de una de las peores crisis de su historia... el tiempo dará la respuesta.

2 comentarios:

Cato® dijo...

fué todo un trámite, ahora que ganó, va a hacer todo lo que le dite el Pentágono.

igual si hubiera ganado el otro.

mario dijo...

Hola Cato

Más que el Pentágono, creería que los poderes económicos que son los que en definitiva mueven a este mundo. "El verdadero poder es el que está atrás del trono", nada más cierto.

Saludos!

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