miércoles, 22 de octubre de 2008

Cleptocracia Argentina

Tal como adelantaron la mayoría de los diarios argentinos en sus respectivas ediciones digitales, Cristina Elisabet Fernández, Presidente de la Nación, anunció la presentación de un proyecto de ley para que el Estado Nacional sea el único administrador de los fondos para las jubilaciones y pensiones dejando de lado a las las Administradoras de Fondos para Jubilaciones y Pensiones.

El acto se realizó en una carpa montada en la Sede Nacional del ANSeS, en donde Cristina Fernández firmó el proyecto que remitirá al Congreso de la Nacional con el nombre de "Sistema Integrado Previsional Argentino" (SIPA). De esta manera, significará el fin de las AFJP cuando este nuevo sistema entre en vigencia a partir del 01 de enero de 2009.

De prosperar en el Congreso de la Nación esta iniciativa de la Presidente, el Estado se apropiará de unos $ 95.000 millones, más unos $ 15.000 millones anuales que manejan actualmente las administradoras privadas. Por más que el kirchnerismo insista en maquillarlo, esto constituye una escandalosa confiscación: quienes son propietarios de esos ahorros no han sido consultados acerca de lo que querrían hacer con su propio dinero. Con la excusa de proteger los ahorros de muchos argentinos, el Estado asalta a las Administradoras de Fondos y pretende adueñarse de esos jugosos fondos.

Por un momento, al ver ese acto, recordé el momento en que Adolfo Rodríguez Saá durante su efímera Presidencia, anunciaba el default del Estado Nacional y se hizo aplaudir rabiosamente por una corte de alcahuetes que no tenían la visión para dimensionar las graves consecuencias que esa medida traería tiempo después para la Argentina.

En este caso particular, con esta decisión arbitraria, nuestro país suma un episodio más en su ya histórica inseguridad jurídica que tanto espanta inversores de todo el mundo. El riesgo país sigue escalando preocupando a propios y extraños; desde el exterior se suman críticas contra este robo del Poder Ejecutivo Nacional. Es una triste realidad que la Argentina no ofrece garantías para quien tenga dinero para invertir en este hermoso país: nuestra casta política puede cambiar drásticamente las reglas de juego con tal de satisfacer sus propios y mezquinos intereses.

La excusa esgrimida desde el oficialismo fue más bien algo ideológico, realzando el rol intervencionista del Estado en la economía moderna ante la crisis financiera desatada a nivel mundial. La Presidente de la Nación manifestó su alegría por "la caída del capitalismo" y repitió hasta el cansancio que la Argentina tiene la suficiente solidez como para resistir las secuelas de la crisis financiera mundial.

Es curiosa esta capacidad de reinventarse camaleónicamente que tienen los peronistas. Si uno los escucha hablar, pareciera que quienes impulsaron la privatización del sistema jubilatorio en el año 1994 fueron personas pertenecientes a otro partido político. Carlos Menem, hombre fuerte del Partido Justicialista durante varios años, era el Presidente de la Nación que introdujo este sistema hoy tan defenestrado por los alcahuetes de la actual primera mandataria. Durante los años de menemismo, los peronistas nos hacían creer que el mismo Estado era el peor administrador de empresas que podía existir y que por eso era "imprescindible" hacer la "reforma de Estado" y privatizar todo. La ironía es tal que muchos hombres de los que hoy son acérrimos kirchneristas y hablan pestes del "neoliberalismo de los años 90", en su momento fueron fervorosos menemistas y aplaudían las "relaciones carnales" con los Estados Unidos.

No se entiende hasta que punto los tan mentados superávits comercial y fiscal de la balanza de pagos kirchneristas son tales. La crisis financiera que el mundo atraviesa todo el mundo parece haber golpeado la "caja kirchnerista" y parece que que esta medida no es más que un manotazo de ahogado; pareciera ser un desesperado intento de hacerse de una buena fuente de dinero para mantener alto el gasto público y seguir fomentando el clientelismo kirchnerista (planes Jefes de Hogar, pasantías de todo tipo, planes "sociales", subsidios varios, etc.)

De esta iniciativa kirchnerista surgen muchos interrogantes y muy pocas respuestas lógicas.

Es más que probable que surjan millonarios juicios en contra del Estado tanto de las empresas privadas que administraban los fondos como así también de todos aquellos que quieren hacer valer su derecho de decidir en donde confiar su jubilación.

Otra cosa que es muy importante es que el actual sistema jubilatorio de la Argentina está languideciendo, sea por el lado público como por el privado. La ecuación es simple: cada vez son menos los aportantes a las cajas y cada vez son más los jubilados; mientras se persigue a empresas para que no tengan "en negro" a sus empleados, el Estado Nacional (y los Provinciales y los Municipales, sin excepción) mucho no ayudan porque son los primeros en emplear gente con contratos basuras y pasantías, sin ninguna seguridad social.

Hay que sumarle también esos subsidios demagógicos que implementó el kirchnerismo, llamados erróneamente jubilaciones que se entregaron a miles de argentinos que no hiciron sus aportes jubilatorios durante años. Por más que a más de una persona le suene antipático, es injusto equiparar a quien aportó durante toda su vida con aquel que nunca lo hizo; si hubieran querido beneficiar a aquellos que no gozaban de una jubilació, hubiera sido justo que mejoraran la situación de aquellos que trabajaron "en regla" durante tantos años de su vida. Con esa demagogia, no hay sistema jubilatorio que aguante.

Ciertamente hubiera sido conveniente que se instale un debate en la sociedad acerca de la eficiencia o ineficiencia del sistema de capitalización para que surja una propuesta consensuada. Se avisora un arduo debate parlamentario: el oficialismo ya está moviendo sus alfiles para negociar (¿$$$?) con algunos opositores y sumar votos a su espantosa iniciativa. El tema es que cuando uno abre el debate, debe saber defender con buenos argumentos la propia posición asumida como así también saber respetar el disenso... algo que los kirchneristas ni por asomo saben hacer.

3 comentarios:

Enzo Troiano dijo...

Otro manotazo de ahogado vendría a ser. Siempre tienen algo para superar la anterior cagada estos muchachos.

Con los de las jubilaciones a personas que no aportaron yo tenía un pensamiento como el tuyo, pero por otro lado pienso en la gente común que trabaja toda la vida en laburos en negro o en "changas", o las mismas amas de casa que quedan viudas, ¿de qué vive esa gente?
es complicado.

mario dijo...

Hola Enzo

Claro que es complicado y podríamos discutir largamente; pero me parece que hay que educar a la gente, como así también controlar férreamente a los empleadores que "negrean" gente.

Como dije en este y otros post, lo grave es que suele ser el mismo Estado Nacional (y los Provinciales y Municipales) los primeros en tener gente sin seguridad social: pasantías y contratos basuras.

Creo que antes de haber creado esos subsidios mal llamados jubilaciones deberían haber mejorado sensiblemente la situación de miles de jubilados que aportaron durante muchos años.

Sí, es un tema polémico. Hay que generar alternativas más justas, en vez de poner parches. Esa medida de inventar esas "jubilaciones" fue, a mi criterio, pura demagogia, no se pensó en el mediano ni, mucho menos en el largo plazo.

El tema es que hoy el Estado dispone de fondos para pagarle a esa gente. Pero, ¿quién te asegura que los dispondrá dentro de 5, 10 ó 15 años?. Además, es grave que son cada vez menos los activos que aportan a la caja y cada vez son más los jubilados que deben cobrar. Ese desequilibrio hay que atenderlo urgente; sino será un descalabro financiero de grandes proporciones que los próximos Presidentes taparán con más endeudamiento que, nuestros hijos y nietos pagarán.

Saludos!

Matías dijo...

El mejor argumento que encuentro (y pueden ser varios) para estar en contra de las medidas como las jubilaciones nombradas es que el gobierno cree hacer "Justicia Social" con medidas, paradogicamente, injustas, por ejemplo para con los miles de boludos que hicieron sus aportes toda la vida y hoy cobran 300 pesos. Otro ejemplo son las casas que regala el IPV. Todo bien con la gente que las necesita pero si sos un pobre gil clase media que se pela el lomo para ganar 2000 mangos, no hay plan de Dios para acceder a una vivienda digna. ¿Cuán justa es la "Justicia Social" K?

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