viernes, 26 de septiembre de 2008

Una multitud saludó a la Virgen María en San Nicolás

Como católico que soy (aunque estoy años luz de ser un santo), creo en Dios. Considero que el ser humano es capaz de Dios. Está intrínseco en la naturaleza humana el creer en algo superior, en algo sobrenatural; lo podemos ver a lo largo de la historia, sea en el tiempo que sea y en la cultura que sea, como siempre el ser humano ha tendido a comunicarse con un Ser Superior.

Contrariamente a lo que muchos afirman criticando a la Iglesia Católica Apostólica Romana, los católicos solo adoramos a Dios. A la Virgen María no la adoramos, sino que se le rinde el culto de la "hiperdulia", palabra que significa "más allá de la veneración"; Ella es una gran intercesora nuestra para las gracias que podamos recibir de Dios.

Cada vez que escuchamos historias sobre apariciones de la Virgen María, uno puede tener una importante cuota de escepticismo al respecto. Sucede que las apariciones marianas (o Jesucristo) se multiplican en distintos lugares del mundo, y nuestro país no es la excepción. En la mayoría de los casos, suelen tratarse de fraudes ya sea por propia malicia de los "videntes" o por algún trastorno mental que padecen quienes aseguran tener visiones sobrenaturales.

Aún así, han ocurrido casos de Apariciones de la Virgen María que han sido constatadas por los grandes frutos espirituales que han producido. Cada manifestación dio origen a una advocación que, como definiría con gran simpleza y certeza Víctor Sueiro, son algo así como "los vestiditos" de la Virgen utilizó para cada ocasión.

Con mucha prudencia y tras décadas de exhaustivas investigaciones teológicas y científicas, la Iglesia Católica ha reconocido como auténticas solo a un puñado de ellas. Se dieron los casos de la Virgen de Guadalupe (México), la Virgen de Lourdes (Francia) y la Virgen de Fátima (Portugal) por citar algunos casos en donde la Madre de Jesús se hizo presente para instar a la humanidad a volver a Dios.

En todos los casos de las apariciones oficialmente reconocidas por la Iglesia, se observa que los videntes optaron siempre por la bajo perfil y rehuyeron a toda exposición pública entendiendo que la única importante era María. En todos los casos de las apariciones, los mensajes de la Madre de Dios rondan en torno a su insistente pedido de oración para permanecer en Dios.

Muchos "intelectualoides" (como los que hoy abundan mofándose de el culto a la Virgen María) sucumbieron en sus ácidas críticas en la última aparición de María en Fátima, en donde unas 70.000 personas presenciaron una increíble "danza del sol" luego de una copiosa lluvia. En el Santuario de Lourdes se cuentan de a cientos los casos de curaciones milagrosas obradas por intercesión de María y corroborada por prestigiosos médicos que no dudaron en dejar su firma avalando tales fenómenos.

María apareció en Argentina

El 25 de septiembre de 1983, Gladys Herminia Quiroga de Motta, que por entonces tenía unos 45 años de edad, se encontraba en su hogar haciendo sus oraciones diarias cuando, repentinamente, pudo ver a la Virgen María. En los días 28 de septiembre y el 5 de octubre de ese mismo año, se repitió la visión sin mediar palabra.

Dos días después, ante una nueva aparición, Gladys le pregunta qué es lo que Ella quiere ante lo que María respondió mostrándole un templo de grandes dimensiones.

El 12 de octubre de 1983 decide contarle lo sucedido a su confesor, el Padre Carlos Pérez, quien le recomienda un silencio prudencial. El 13 de octubre, María se le vuelve a manifestar y por primera vez le habla: "Has cumplido. No tengas miedo. Ven a verme. De mi mano caminarás y muchos caminos recorrerás."

De ahí en más, los mensajes se sucedieron por varios meses. Todos ellos fueron analizados y estudiados para comprobar luego que guardan una gran coherencia con las enseñanzas de las Sagradas Escrituras y el Magisterio de la Iglesia. Una vez divulgados estos acontecimientos, Gladys guardó siempre prudencia y estuvo siempre solícita a cada pedido de las autoridades eclesiásticas.

Y la gente se movilizó para atender al expreso pedido de la Mamá Celestial y se empezó a construir el Templo en "El Campito", un terreno a la vera del Río Paraná. Cada 25 de mes, miles de peregrinos provenientes de distintas partes del país y del extranjero se congregan en el Templo para orar a Dios.

Claro que esto también da pie para otras cuestiones que están bien lejos de lo verdaderamente religioso: el gran movimiento comercial que trae aparejado el inusitado fervor mariano en ese rincón de la Argentina. Caminando en las adyacencias del Santuario de la Virgen del Rosario de San Nicolás, uno observa como abundan los puestos de ventas callejeras de estampitas, Rosarios, medallas, imágenes, calcos, souvenirs hasta ¡agua de la Virgen! que se vende en bidones. Quienes hacen también sus negocios son los operadores de turismo que han encontrado en San Nicolás una de las principales plazas del "turismo religioso" (¿¿??).

Ayer, 25 de septiembre, se cumplieron 25 años de la primera aparición de la la Virgen María y una multitud que superó largamente las 500.000 personas se dio cita para homenajear, dar gracias y pedir la intercesión a María.

Creo que la veracidad de un fenómeno natural puede "medirse" (si es que cabe este término) por los resultados espirituales que produce en los peregrinos. Si una aparición mariana motoriza el fervor en la Oración y en los Sacramentos y si es causal de importantes transformaciones personales para bien, podemos hablar de algo auténtico. Considero que lo acontecido en San Nicolás reúne esas condiciones y es por eso que recomiendo visitar este Santuario a quien quiera leerme.

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