viernes, 26 de septiembre de 2008

Otro papelón internacional de la Presidente

La visita de Cristina Fernández a los Estados Unidos no ha dejado grandes conclusiones para nuestro país, solo otro papelón de la primera mandataria por los exabruptos que cometió en ese país.

Aprovechó la gran crisis financiera mundial para despotricar contra el capitalismo. Por más que algunas frases que dejó la Presidente sean festejadas por la izquierda (por siempre adolescente) de la Argentina, esta visita oficial no trae ningún resultado positivo para nuestro país.

En el Concejo de las Américas, increíblemente, Cristina Fernández volvió a negar la preocupante inflación que agobia a la Argentina. Ante los empresarios y empresarios que allí se hicieron presentes, la Jefa de Estado defendió acérrimamente su Gobierno y elogió el actual rumbo económico que, según su particular modo de ver la realidad, beneficiaría al conjunto de los argentinos. Sin ponerse colorada, declaró exultante que "los salarios de la Argentina son los más altos de América Latina".

La negación de la inflación es ya patológica e, increíblemente, defendió públicamente la gestión de Guillermo "Patota" Moreno, Secretario de Comercio Interior y manipulador del índice inflacionario que publica mensualmente el INDEC. Cristina Fernández afirmó que " En la Argentina no hay condiciones para un proceso inflacionario porque los índices macroeconómicos están bien. Con el INDEC, hay una disputa política porque las expectativas inflacionarias que dan las principales consultoras coinciden, números más o números menos, con el INDEC. El modo de medir la inflación en la Argentina cambió. Durante el 2001 también se medía distinto. Recuerdo el caso de dos ciudades de Tierra del Fuego que tenía índices diferenciados. Invitamos a quien quiera a que vengan a la Argentina a chequear los índices del INDEC. Hoy la inflación no es un problema en la Argentina. Y si lo fuera no habría que atribuírsela al Estado sino a los que distorsionan el mercado con la deformación de precios".

Los índices macroeconómicos tan celebrados por el kirchnerismo tienen una expectativa sombría para el año 2009. Ante una pregunta de una periodista acerca de que si la Argentina tendría un "Plan B" en el caso de que el año que viene no resulte como espera el oficialismo, la Presidente altaneramente respondió que "Nosotros no tenemos plan B pero creo que Estados Unidos y Europa deberían preocuparse por tener uno con la crisis que están atravesando".

En realidad, la inflación no es un problema para la buena de Cristina Elisabet porque, debido al ejercicio de la política a lo largo de más de dos décadas, ha podido amasar una considerable fortuna personal (¿no era que detesta al capitalismo?). Pero la inflación sí es un problema para el común de los argentinos que ven como el alza sostenido del nivel general de precios va devorando el poder adquisitivo del dinero; cualquiera de nosotros que vaya regularmente a cualquier supermercado puede constatar la preocupante suba de los precios de los productos básicos.

En medio de su visita a los Estados Unidos, la Presidente y su comitiva de alcahuetes siguieron con atención el juicio por el controvertido caso de las valijas que Antonini Wilson y Claudio Uberti intentaron ingresar a la Argentina para aportar para la campaña electoral de Cristina Fernández. Los felpudos kirchneristas como Jorge Capitanich hablaron de un supuesto complot del Gobierno de los Estados Unidos para "desestabilizar" (¡ay, Dios!) al kirchnerismo. Lo cierto es que Latinoamérica está muy lejos de ser prioridad para la política exterior de la primera potencia mundial y, por ende, menos importancia representa la Argentina para la consideración de los estadounidenses. El mundialmente prestigioso diario New York Times no reflejó nada del paso de Cristina Fernández por ese país, solo una mención del caso de corrupción producido por las valijas de Antonini Wilson.

A pesar de haber criticado el modelo económico que Estados Unidos impuso al mundo, obtuvo un nuevo crédito del Banco Mundial (¡¡más endeudamiento externo que pagarán nuestros nietos!!) para "sanear la cuenca Matanza - Riachuelo" que seguramente será responsabilidad de la inepta Romina Picolotti.

Frívola y cholula como es, tuvo tiempo para aparecer al lado de los cantantes Shakira y Alejandro Sanz en un acto de la (turbia) Fundación A.L.A.S. que la artista colombiana lidera junto a otros pares y empresarios.

La Presidente pasó por los Estados Unidos y, como dije más arriba, ningún beneficio para la Argentina. Solo declaraciones de cotillón para que aplauda la tribuna montonera.

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