miércoles, 17 de septiembre de 2008

Lobo suelto, cordero atado

En medio de la inseguridad que padecemos los ciudadanos sanjuaninos, el pasado fin de semana se dio un suceso bastante confuso en el que estuvieron involucrados efectivos de la Policía de San Juan.

Todo sucedió en la madrugada del sábado cuando la policía sanjuanina detuvo a una pareja que estaban en estado de ebriedad en el interior de un automóvil. Detuvieron a un hombre que reside en la Provincia de Córdoba y que estaba de paso por San Juan por "resistencia a la autoridad"; este hombre entregó su riñonera a su pareja, la cual fue también demorada en la Seccional 4º por haber agredido verbalmente a los policías.

Para sorpresa de los uniformados, encontraros en la riñonera $15.000 los cuales les fueron quitados a la mujer que los guardaba. El hombre pudo demostrar que es cobrador y comprobó la procedencia del dinero.

Si bien reconocieron haber visto el dinero, los policías que participaron de ese procedimiento se echaron la culpa unos a otros, evitando ser vinculados a este delito. Según informó el Diario de Cuyo, salvo el dinero, la mayoría de las pruebas sobre ese escandaloso episodio ya estarían recabadas (hay grabaciones del 911, testigos, prueba documental) y por eso hoy la juez María Inés Rosselot indagaría a los detenidos por un tipo especial de malversación de caudales públicos, según fuentes judiciales. El posible delito sería el contenido en el artículo 261 del código penal, que castiga con penas de entre 2 y 10 años de cárcel e inhabilitación absoluta perpetua, "al funcionario público que sustrajere caudales o efectos cuya administración o custodia le haya sido confiada por razón de su cargo".

Se han realizado allanamientos en los domicilios particulares de algunos policías sin resultados positivos. La cuestión es que, "misteriosamente", el dinero "se extravió"...

Es alarmante que quienes precisamente deben velar por la seguridad del pueblo no den muestras de una mínima moral para honrar a la Policía como institución. Una cosa es ser víctima de hecho ilícito a manos de un delincuente y otra, mucho más grave aún, que el que delinque es precisamente quien debe estar para proteger a los ciudadanos.

A veces, da la impresión de que el Gobierno de la Provincia se siente satisfecho con su labor por el mero hecho de publicitar a través de los medios de comunicación que incorporaron determinada cantidad de agentes policiales o que compraron patrulleros o motocicletas para los policías.

Dado el creciente desprestigio de la institución, que produce lamentablemente que "paguen" justos por pecadores, se hace urgente que quienes tienen a cargo la dirección de las fuerzas públicas de seguridad trabajen para capacitar a los policías, deben estar bien remunerados, como así también tener en cuenta que no basta con darle un patrullero a un efectivo, hay que proveerle de combustible y todo lo que necesitan para que puedan cumplir debidamente con su servicio a la sociedad.

La Policía de San Juan no atraviesa su mejor momento, tanto internamente como su relación con la sociedad. Urge un replanteamiento de la capacitación y logística que reciben todos y cada uno de los policías que trabajan por la seguridad de los sanjuaninos.

(fuente: www.diariodecuyo.com.ar)

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