miércoles, 3 de septiembre de 2008

Cormillot la hizo redondita

La Presidente de la Nación ha promulgado la conocida Ley de la Obesidad por la cual se declara a la obesidad como una enfermedad que debe ser considerada como tal y debe ser contemplada por las Obras Sociales a la hora de cubrir tratamientos para sus afiliados que la padezcan.

Además, el Estado debe promover acciones concretas para concientizar a la población de los problemas que acarrea el sobrepeso. Son evidentes los trastornos que produce la obesidad en un ser humano: subida de la presión arterial, enfermedades cardiovasculares, diabetes, entre otras, además de las complicaciones psicológicas y sociales que padece quien es obeso.

Toda esta movida inusual provino de "Cuestión de Peso", un programa televisivo, que consiste en motivar a personas obesas a bajar de peso y, así, lograr vivir saludablemente. El mediático Dr. Alberto Cormillot tuvo un espcial participación en "Cuestión de Peso".

Uno de los logros de ese programa fue que algunas Obras Sociales ofrezcan cobertura asistencial para las intervenciones quirúrgicas en donde se ponen by pass gástricos a aquellas personas excedidas de peso y que ven dificultoso el tener que volver al peso ideal. En este punto se presenta la controversia porque se ve a este by pass como la "mágica" solución para los que no quieren esforzarse en hacer una dieta y ejercicios físicos como corresponde.

Se plantea el desafío de saber como harán las obras sociales para ampliar ahora sus coberturas sociales sin que ésto represente poner en jaque a sus finanzas y, por lo tanto, poner en riesgo la cobertura de otras enfermedades: ¿Quiénes pagarán este probable desfasaje? ¿el Estado que tendrá que salir a apagar el incendio con subsidios? ¿serán los afiliados que deberán pagar cuotas más altas a las obras sociales?. Sea cual sea la alternativa, personajes como Cormillot harán "clink, caja"...

Trasladar un problema propio

Ahora, el problema se viene para las obras sociales que deberán poner las barbas en remojo y evaluar detenidamente esta situación para determinar en cuáles casos corresponde brindar cobertura y cuáles no, a fin de cuidar sus propias finanzas y poder garantizar sus servicios para el resto de sus afiliados.

Lo cierto es que la obesidad obedece a varios factores, los cuales varían según la persona de la que se trate. Influyen cuestiones de índole psicológico y social que hacen que la persona descuide su propio cuerpo con una alimentación inadecuada y con poca actividad física.

En cuanto a lo social, desde la década de los 90 se ha instalado el estereotipo entre mujeres y hombres de que hay que ser muy delgados con abdominales chatos como símbolo de belleza y, por ende, implicaría la aprobación social.

Cuántas mujeres y hombres hay hoy en día que no están para nada satisfechos con sus propios cuerpos. Son muchos los que ceden a la presión mediática y social de que hay que es "obligación" lucir cuerpos estilizados como símbolo de buen status social. Es ahí cuando quedan dos caminos: ponerse en forma regulando las comidas y haciendo ejercicios físicos o dejar que caiga la propia autoestima entrando en un círculo vicioso casi sin retorno.

Salvo los casos en que se presenten trastornos glandulares, metabólicos u hormonales, la obesidad es más bien un problema cultural. Es fundamental que la persona que está excedida de peso tenga la firme decisión de cambiar de estilo de vida y esté convencida de que debe cambiar radicalmente su alimentación y sus actividades físicas. Suele pasar que hubieron casos de personas que se hicieron el by pass gástrico (bastante oneroso para una Obra Social) pero que después de bajar de peso, volvieron a engordar porque no soportaron hacer dietas y ejercicios.

Se habla de que "comer en exceso" sería algo así como una adicción. Considero que obedece básicamente a una bajísima autoestima, la cual debe ser tratada antes de que la persona quede prácticamente inmovilizada por tener unos cuantos kilos de más. Muchos obesos claman por comprensión y no quieren "ser discriminados por la sociedad" (como se manosea la palabra "discriminación"), cuando en realidad muchas veces deberían ser ellos mismos los primeros en trabajar la propia valoración personal.

La Obesidad fue declarada enfermedad por ley, habrá que ver las consecuencias sociales que traerá: ojalá sea todo para bien y que la gente involucrada se haga cargo de la parte que le toca, más que culpar al "sistema", al Estado o quien sea.... ¡cómo nos gusta a los argentinos echarle la culpa a los demás de los males propios!, ¿no te parece?

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