lunes, 11 de agosto de 2008

Usura "bolivariana", sometimiento exterior

"En los últimos días Venezuela compró mil millones de dólares en bonos argentinos, confiamos en los argentinos y vamos respondiendo a las solicitudes del gobierno en base a nuestras posibilidades" declaró exultante el histriónico Presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías.

Chávez justificó su propia decisión (¿o acaso alguien piensa que en Venezuela el pueblo decide a través de sus representantes?) "tirando flores" al Matrimonio Presidencial ¿?. Sobre el ex Presidente, el primer mandatario venezolano aseveró que "Néstor Kirchner inició un periodo de independencia financiera para la Argentina", cuando la realidad indica que el endeudamiento externo ha crecido preocupantemente en estos últimos cinco años. La deuda pública supera escandalosamente los U$S 144.000 millones...

Con esa compra, el Estado venezolano se ha constituido en uno de los principales acreedores de la Nación Argentina ya que acumula unos 6.300 millones de dólares a su favor en concepto de compra de bonos argentinos.

Si bien Chávez festejó que Kirchner "haya roto las cadenas con el Fondo Monetario Internacional", el bolivariano oculta que su sueño dorado es instalar su propio imperio en América Latina, el cual incluye hasta el cambio de nombre de este hermoso Continente. Es por eso que Chávez financia generosamente los Gobiernos que le son afines (Ecuador, Bolivia, Argentina) a cambio, claro está, de la adhesión a sus imposición en materia de política exterior, léase, aislamiento.

Otro dato perversamente solapado en este "salvataje financiero" de Chávez es que la tasa de interés alcanza el 15% anual, la cual supera largamente la del F.M.I. que es del 4% anual. Tanto que habla de comunismo defenestrando el neoliberalismo (¿?), el "bolivariano" se comporta como el capitalista más especulador y despiadado.

A principios de este mes, Chávez visitó la Argentina y dejó definiciones que pintan de cuerpo entero su egocentrismo, sus delirios de poder internacional y su hipocresía ideológica. Con sus palabras, puso al mismo nivel a José de San Martín, Simón Bolívar, Juan Perón (¡!) y al Che Guevara (¡!), diciendo "Cueste lo que cueste, debemos dejarles a nuestros hijos una patria grande, peronista, guevariana y bolivariana". Sin dejar de manifestar su admiración por Cristina Fernández y Hebe Pastor de Bonafini, se autoproclamó diciendo "Yo soy peronista, soy un peronista profundo, desde el alma".

La Argentina sigue dependiendo no solo económica sino políticamente de este déspota, un presidente bananero y demagogo que quiere someter a sus caprichos a todas las naciones latinoamericanas comprando a los corruptos gobernantes con sus "petrodólares". Gracias a la pésima política exterior kirchnerista, la República Argentina se está sometiendo a Venezuela.

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