miércoles, 23 de julio de 2008

Un Fernández menos... chau, Alberto, chau

La renuncia del ex Jefe de Gabinete del Gobierno de Cristina Fernández, Alberto Ángel Fernández, es una notoria secuela del gran desgaste que está sufriendo el kirchnerismo como consecuencia de su propia inoperancia para gobernar, que quedó resaltada por la crisis con el sector agropecuario.

La salida de este hombre fuerte del kirchnerismo es un acuse de recibo a la gran derrota sufrida en el Congreso de la Nación en el tratamiento de las polémicas retenciones.

Alberto Fernández ha sido Jefe de Gabinete desde el 25 de mayo de 2003 cuando Néstor Carlos Kirchner asumió la Presidencia de la Nación. Con el advenimiento de Cristina Fernández al Ejecutivo Nacional, se mantuvo en el cargo hasta el día de hoy. En poco más de cinco años, Fernández representó la voz cantante del oficialismo cuando hubo que pronunciarse acerca de temas candentes: fue uno de los principales negadores de la inflación que acusa la economía argentina, uno de los principales encubridores de los casos de corrupción en las que el kirchnerismo se vio involucrado. En otras palabras, Alberto Fernández fue el encargado de "embarrar la cancha", el encargado del juego sucio con su dialéctica por momentos irritante.

Puertas adentro de la Casa Rosada, en estos años protagonizó una feroz interna con Julio De Vido, otro de los símbolos de la corruptela kirchnerista e inamovible Ministro de Planificación Federal. De Vido es hombre de estrecha confianza de Néstor Kirchner desde los tiempos en que el ex Presidente de la Nación fue intendente de la Ciudad de Río Gallegos.

En el escrito de su renuncia, Fernández dio a entender que espera que su salida del Gobierno Nacional represente una "oxigenación" en todo el Gabinete de la Sra. Presidente.

Su trayectoria política zigzagueante

Como muchos políticos argentinos de renombre, Alberto Fernández tuvo un recorrido político "cambiante", por ser generosos con el calificativo.

Cuando era estudiante de la Carrera de Derecho en la Universidad de Buenos Aires, se afilió al Partido Nacionalista Constitucional que lideraba Antonio Assef, cercano al ex militar carapintada Mohamed Alí Seineldín.

Tiempo después, en el año 1989, lo encontramos bajo el ala del entonces Presidente de la Nación Carlos Saúl Menem, quien lo nombró Superintendente de Seguros de la Nación.

Y en el año 2000 fue electo Legislador en la Ciudad de Buenos Aires integrando la fuerza política que lideraba Domingo F. Cavallo. Estando en la Legislatura Porteña, fue convocado por Néstor Kirchner para ser su Jefe de Gabinete.

Cuando dejó su cargo de Legislador, se presentó una mediática controversia porque su suplente era Elena Cruz, confesa admiradora del ex Presidente de Facto Jorge Rafael Videla. Las hordas kirchnerista impidieron la asunción de esta señora, aduciendo su "inmoralidad" ¿? por simpatizar con Videla.

Antes se dio tiempo para ser mentor de la campaña presidencial de Eduardo Duhalde y, tiempo después, de la mano de ese dirigente bonaerense, fue uno de los principales estrategas de la campaña que depositó a Kirchner en la Presidencia de la Nación.

Lo peor no es tanto que el Sr. Fernández haya cambiado de "camisetas" (ex cavallista, ex menemista, ex duhaldista, ¿ex? kirchnerista) como si nada: lo peor es que después reniegue de su propio pasado. Durante estos últimos tiempos se lo escuchó vociferar en contra de las dictaduras militares cuando inició su carrera política cercano a un golpista como Seineldín. Fustigó en su momento a Mauricio Macri tildándolo de menemista y partícipe de la "triste década del 90", cuando se sabe que él mismo fue parte del Gobierno de Carlos Menem.

Se fue del Gobierno Nacional Alberto Fernández. Es otro de los tantos ejemplos de personajes que solo saben vivir del Estado. Es saludable para la democracia argentina que un político de pésima calidad se aleje de la función pública.

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