jueves, 24 de julio de 2008

Mirada hipócrita a nuestro pasado reciente

Luciano Benjamín Menéndez, ex jefe de una unidad militar ubicada en la Provincia de Córdoba, fue condenado por el Tribunal Oral Federal 1 de Córdoba a cadena perpetua por el secuestro, tortura y asesinato de cuatro guerrilleros sucedido en 1977.

Nacido en el año 1927, Menéndez comandó el III Cuerpo del Ejército, con sede en Córdoba, desde 1975 a 1979. Dirigía el tristemente emblemático centro clandestino de detención conocido como "La Perla", en donde se privaba ilegítimamente de la libertad, se secuestraba y se mataba impúnemente. Fue condenado por sus delitos cometidos en el año 1987, pero dos años más tarde recuperó su libertad gracias al indulto concedido por el ex Presidente Menem. su suerte cambió cuando, en octubre de 2005, la Cámara Federal de Córdoba declaró la inconstitucionalidad de ese perdón. Esperó este juicio mientras estaba bajo prisión preventiva desde el 22 de septiembre de 2003, Menéndez cumplió arresto domiciliario en su casa de Bajo Palermo de la ciudad de Córdoba.

En una sala colmada de manifestantes que aprovechaban cualquier ocasión para insultar a Menéndez, la presencia de Juan Shiaretti y Héctor Campana, Gobernador y Vicegobernador de la Provincia de Córdoba, más los polémicos Estela de Carlotto, Eduardo Luis Duhalde y agrupaciones fascistas que reivindican el accionar de la guerrilla como H.I.J.O.S. hacían presagiar que la suerte del ex militar ya estaba echada antes de haber sido sometido a juicio por las autoridades competentes.

En su alegato final, Menéndez declaró que "es falso lo que vienen sosteniendo los subversivos, quienes ahora hablan de la inexistencia de la guerra contrarrevolucionaria y llaman represión ilegal a los esfuerzos defensivos de las fuerzas legales".

Menéndez deberá pagar por los excesos cometidos, como corresponde.


¿Y qué hacemos con los otros?

Lamentablemente, la Justicia Argentina es desde siempre dependiente del poder político de turno y es por eso que sus juicios y sentencias suelen estar viciados por las presiones recibidas de parte de los poderosos.

Martín Caparrós, reconocido periodista de radio y televisión, que ahora trabaja en el Diario Crítica con Jorge Lanata escribió una interesante nota sobre los dichos de Menéndez en su alegato. Confeso comunista, Caparrós admite que las Fuerzas Armadas Argentinas intervinieron para impedir el arribo de los guerrilleros ¿marxistas? al poder.

En un acto de honestidad saludable, Caparrós expresa que los guerrilleros que confrontaban con las FF.AA. querían cambiar radicalmente el orden social de la Argentina. Sin democracia, sin división de clases, "sin explotadores ni explotados" (aunque en un regimen comunista, la clase dirigente ejerce el rol de explotador). Para ellos, el único camino es la violencia al precio que sea.

Las voces que hoy reivindican el accionar de agrupaciones subversivas no admiten que la única manera que ellos entendían para cambiar el modelo de país era a través de las armas, de la censura, de la opresión de opositores. Muchos hablan de una generación ¿? que tenía sus "sueños" para este bendito país como si todo se tratara de un cuentito de hadas que habrían arruinado los "malvados" de las FF.AA.

Dijo Menéndez “Ostentamos el dudoso mérito en ser el primer país en el mundo que juzga a sus soldados victoriosos, que lucharon y vencieron por orden de y para sus compatriotas”. Sobran testimonios y documentos de que una mayoritaria porción de la sociedad argentina de aquellos años, nos guste o no, avaló el accionar militar para preservar un sistema capitalista en la República Argentina. Hubo una sociedad mayoritariamente cómplice de los Gobiernos de Facto por acción u omisión, les guste o no a los Bonasso, a los Firmenich, a los H.I.J.O.S., a los Carlotto, a los Bonaffini.

La mayoría de los medios de comunicación que hoy existen, existieron durante los años 1976 y 1983. Su hipocresía es tal que en su momento callaron cobardemente hoy se rasgan las vestiduras condenando a los "represores". Muchos ciudadanos que se llenan la boca hablando de "derechos humanos" en su momento disfrutaban del "orden" impuesto por los militares (el más claro ejemplo, Néstor Kirchner que fue un joven abogado que colaboró con los golpistas que gobernaban Santa Cruz).

Sería bueno que la Justicia de este país juzgara con la misma severidad a Carlos Kunkel, Jorge Taiana, Miguel Bonasso, Nilda Garré, Mario Firmenich, Vaca Narvaja y demás criminales que hoy se pasean como señores entre nosotros.

Hasta que la Justicia no sea ecuánime para con todos los actores involucrados, provengan del sector que sea, no habrá una auténtica pacificación en la República Argentina.

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