martes, 29 de julio de 2008

El Dr. Favaloro, toda una metáfora de la argentinidad

Cuando a miles de argentinos se les pregunta acerca de quien es nuestro máximo héroe contemporáneo, muchos hacen referencia a Diego Armando Maradona como máximo representante de lo que sería la argentinidad. Casi al mismo nivel del ex futbolista, otros de héroes populares más preciados son Juan Domingo Perón (...), Eva Duarte (...), Juan Manuel Fangio, el Che Guevara, Carlos Monzón, Susana Giménez (¡!) o Marcelo Tinelli (¡!).

René Gerónimo Favaloro es, en mi humilde opinión, junto a Jorge Luis Borges, uno de los argentinos más grandes que haya existido en todo el Siglo XX. Su grandeza radica en la humildad que siempre ostentó en que puso toda su enorme capacidad científica y humana al servicio de sus compatriotas postergando tal vez una gran riqueza económica que podría haber acumulado en otros lugares del mundo ejerciendo la medicina.

Tuvo un origen humilde en cuanto a lo material, pero eso no lo hizo ser un resentido para con la sociedad que lo cobijó ni tampoco le provocó ser prisionero de los vicios. Gran admirador del Gral José de San Martín y antiperonista, Favloro fue un ejemplo de argentino por el gran compromiso social que asumió a lo largo de su vida.

Nació el 12 de julio de 1923 en un barrio humilde de la Ciudad de La Plata (Buenos Aires) y desde niño, debido la cálida influencia de su abuela materna, empezó a interesarse por la naturaleza. Desde niño le gustó el fútbol y se hizo hincha del Club Gimnasia y Esgrima de La Plata.

Estudió medicina en la Universidad Nacional de La Plata. Desde que cursaba tercer año en la carrera cuando visitaba a sus pacientes en el Hospital Policlínico, Favaloro se caracterizaba por ir más allá de lo que le ordenaban sus profesores y acompañaba humanamente a los internados, aún fuera del horario universitario. Durante su residencia, fue fundamental la formación profesional que recibió en el Policlínico dada la inmensa cantidad de casos de todo tipo que allí se daban.

Una vez graduado, en 1949, tuvo la posibilidad de acceder a un nombramiento en un cargo en el Hospital Policlínico. Cuando lo llamaron para tomar sus datos, se percató que era requisito indispensable afiliarse al Partido Peronista, razón por la cual desistió de trabajar en ese lugar que tanto apreciaba.

Providencialmente, le llegó una propuesta de trabajo en Jacinto Aráuz, un pequeño pueblo ubicado en la Provincia de La Pampa. Allí fue en el año 1950 a reemplazar al único médico del lugar que se encontraba muy enfermo y finalmente falleció al poco tiempo.

En ese pueblo trabajó con su hermano Juan José, también médico, con quienes supieron ganarse el respeto y el cariño de los pueblerinos por su gran capacidad de trabajo y el gran trato humanitario que tenía con sus pacientes. En ese tiempo que Favaloro permaneció en Aráuz, Favaloro impulsó la creación de un Centro Asistencial y contribuyó también con la educación para la salud de la gente de aquel lugar: se logró disminuir las infecciones en los partos, desapareció la mortalidad infantil y la desnutrición, se daban charlas comunitarias de prevención y se organizó un pequeño banco de sangre. Sobre esta enriquecedora experiencia, en la Conferencia Internacional Paul D. White (noviembre de 1998), Favaloro declaró "Durante los años que viví en Jacinto Aráuz, en el camino de regreso a mi casa, con frecuencia me dejaba cautivar por los hermosos atardeceres -los atardeceres de La Pampa son realmente fascinantes, quizás por el clima seco y los fuertes vientos que golpean sobre las nubes- . En esas ocasiones, detenía el auto en medio de la ruta y, mientras el cielo se encendía con colores tornasolados que cambiaban a cada momento, mis sueños y utopías se entremezclaban con las nubes. En esos momentos imborrables la injusticia social ocupaba un lugar en mi mente y desde entonces nunca dejó de ocupar ese lugar."

Al tiempo, le despertó gran curiosidad estudiar y perfeccionarse acerca de cirugías toráxicas. Es por eso que decidió ir a los Estados Unidos, más precisamente a la Cleveland Clinic en donde se codeó con los especialistas más renombrados de aquel entonces y dedicó largas horas al estudio. Fue en 1967, que tras arduas investigaciones, creó el by pass que es la circunvalación (con segmentos de otras venas o material sintético, en algunos casos) de arterias obstruidas que impiden el correcto funcionamiento del corazón. Esta creación fue fundamental en su carrera profesional y representó toda una revolución mundial en la cirugía cardiovascular, ya que cientos de miles de vidas fueron salvadas con el by pass.

En 1971, volvió a la Argentina con el loable proyecto de realizar en su país natal lo que aprendió en los Estados Unidos. Fue así que, junto con algunos colegas, en 1975 creó la Fundación Favaloro dedicada a la investigación, la educación y, obviamente, la atención médica. En 1999, dijo Favaloro en un Congreso de Bioingeniería "En cada acto médico debe estar presente el respeto por el paciente y los conceptos éticos y morales; entonces la ciencia y la conciencia estarán siempre del mismo lado, del lado de la humanidad".
Desde ese entonces, la Fundación Favaloro realizó una prolífica labor en la Argentina brindando excelencia en servicios de salud, muchas veces a personas de escasos recursos económicos. Asimismo, lejos de reservarse para si mismo su gran caudal intelectual, Favaloro contribuyó a la formación profesional de más de 400 médicos residentes tanto de la República Argentina como de otros países latinoamericanos.

En 1980 Favaloro creó el Laboratorio de Investigación Básica -al que financió con dinero propio durante un largo período- que, en ese entonces, dependía del Departamento de Investigación y Docencia de la Fundación Favaloro. Con posterioridad, pasó a ser el Instituto de Investigación en Ciencias Básicas del Instituto Universitario de Ciencias Biomédicas, que, a su vez, dio lugar, en agosto de 1998, a la creación de la Universidad Favaloro.

Con el advenimiento de la democracia, René G. Favaloro, empezó a trabajar en la polémica CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) que, inicialmente, se dedicó a investigar los crímenes cometidos durante los Gobiernos de Facto que rigieron la Argentina entre 1976 y 1983. Al poco tiempo de haberse integrado, Favaloro renunció a la CONADEP argumentando profundas diferencias ideológicas: el consideraba que hubieron delitos cometidos tanto por el Estado Nacional de esos años y las organizaciones subversivas que operaban desde la clandestinidad.

Recibió innumerables distinciones, premios y reconocimientos en distintas partes del mundo, las cuales no perturbaron su ejemplar humildad y perfil bajo.

En 1992 se inauguró en Buenos Aires el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro, entidad sin fines de lucro. Con el lema "tecnología de avanzada al servicio del humanismo médico" se brindan servicios altamente especializados en cardiología, cirugía cardiovascular y trasplante cardíaco, pulmonar, cardiopulmonar, hepático, renal y de médula ósea, además de otras áreas. Favaloro concentró allí su tarea, rodeado de un grupo selecto de profesionales.

En el año 2000, acuciado por los graves problemas financieros que atravesaba su propia Fundación fue a golpear las puertas del entonces Presidente de la Nación Fernando De La Rúa para solicitarle ayuda económica. Nunca fue atendido. Inclusive, llegó a escribirle una carta a De La Rúa que tampoco fue leída. Harto de tanta indiferencia y viéndose imposibilitado de poder continuar con su labor científica y humanitaria, el 29 de julio de ese año, René Gerónimo Favaloro tomó la drástica decisión (tal vez discutible pero ciertamente respetable) de suicidarse disparándose un certero disparo al corazón.

Un final triste e inmerecido para un argentino enorme como el Dr. Favaloro. Y sí, su gran paso por este mundo como la forma en que halló la muerte es una dura metáfora de la Argentina.

(fuente: www.fundacionfavaloro.org; wikipedia.org)

Vemos acá el videoclip de la canción con la que la banda A77AQUE le hizo un descarnado y emotivo homenaje al Dr. Favaloro.



7 comentarios:

Sine Metu dijo...

nunca me banqué a favaloro, y su forma de matarse no hizo otra cosa que confirmar mi mala opinión sobre este tipo.
pobre.

mario dijo...

Está bien, respeto tu opinión. Me gustaría, si te parece, que marqués concretamente porque nunca te bancaste a Favaloro.

Personalmente, tal como escribí, el Dr. Favaloro es una persona que merece ser resaltada. Claro que, como todo ser humano, tuvo sus debilidades y limitaciones ¿quién de nosotros no las tiene?. Yo no compartí en su momento ni comparto su decisión de matarse, pero bueno, es totalmente respetable...

Aún así, si uno pone blancos sobre negros el balance de lo que este gran médico aportó a la Argentina es altamente positivo.

Gracias por tu comentario.

LdanielM dijo...

Hola, soy Daniel, estudiante de medicina en cordoba..A pesar de comentar el articulo mucho tiempo después de su creación, debo decir que "sine metu"... opina desde el lugar de la ignorancia o la envidia, no se, pero es una opinion al fin, vaya a saber que fundamentos tenga... Realmente Favaloro fue un genio de la medicina pero por sobre todo un verdadero ejemplo de persona, que nos demostró que con esfuerzo, dedicación y honestidad se puede llegar muy alto, todo esto se refleja en su historia, lo afirman las personas que lo conocieron y también se ve en los libros que escribió sobre su vida.
Mi sueño es ser cirujano cardiovascular y Favaloro me parece el mejor ejemplo a seguir. Sobre su suicido, bueno si es muy triste y ha de haber tenido mucha angustia y depresion para hacerlo y penso que nunca encontraria la salida, en fin debe haber jugado mucho factores y realmente es na pena que lo haya hecho, pero no opaca de ninguna manera todo lo que le brindo a este país en donde está vigente la ley de la selva y a nadie le importa nadie.
Muy biuena la nota! un abrazo.

LdanielM dijo...

Me olvide de decirte mario que tambien soy de san juan!!!!! de Rivadavia. Un abrazo compatriota

mario dijo...

Hola LdanielM

Coincido con vos en tu opinión sobre Favaloro.

Lo de su final no alcanza a eclipsar su monumental obra en la Argentina. teniendo todas las oportunidades para emigrar del páis y hacer mucho dinero y gloria, él decidió a quedarse acá y hacer Patria.

Personalmente, no justifico un suicidio. De nadie. Pero bueno, hay que estar en los zapatos de quien toma esa drástica decisión y, por eso, soy profundamente respetuoso.

Si uno hace un balance sobre su vida y obra, el saldo es ampliamente favorable.

Ojalá puedas recibirte pronto y que podás ejercer tu profesión sirviendo a la comunidad como lo hizo el gran René Favaloro.

Saludos y ¡aguante San Juan!

Pía Valentino dijo...

Hola Mario, me gusto mucho el articulo y por los comentarios puedo ver que sos una persona muy agradable! Se pueden discutir cosas sobre su vida personal, pero no creo que en estos casos esas "diferencias" deban eclipsar su grandeza profesional! Saludos!

John dijo...

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