viernes, 25 de julio de 2008

¡Déjenlo en paz!

La carrera futbolística de Lionel Messi está actualmente en una encrucijada: integrar el seleccionado argentino de fútbol que participará en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 o continuar con la exigente pretemporada en el Barcelona FC de cara a la dura temporada 08/09.

Los españoles se escudan en que han invertido mucho en Messi y que necesitan que se ponga a punto en la pretemporada que están desarrollando en Escocia para afrontar la Liga de España 08/09 y la frase preliminar de la Copa de Campeones de la UEFA. Actualmente, Messi es el emblema del poderoso Barcelona FC y es considerado fundamental para que el club catalán se alce con algún título; es por eso que, antes de empezar esta temporada, los dirigentes del club catalán le han hecho un contrato millonario que alcanza los 12,5 millones de euros anuales, además de entregarle la camiseta número 10.

Julio Grondona, el corrupto Presidente de la AFA y Vicepresidente de la FIFA, está haciendo arduas gestiones para obligar de cualquier forma al Barcelona a ceder al jugador para los Juegos Olímpicos. Ante la reticencia de los catalanes para ceder a Messi, Grondona ya activó sus influencias. A través de la FIFA, hizo que Joseph Blatter, Presidente de este organimismo, enviara un comunicado oficial al club blaugrana remarcándole que tiene la "obligación" de ceder a los jugadores menores de 23 años (Lionel tiene actualmente 21 años de edad).

El Presidente de la A.F.A. fue por más y está utilizando a sus "amigos" de la prensa argentina. Varios medios periodísticos están metiendo presión sobre Messi para que abandone sus entrenamientos en el club catalán y que vuele urgente a la China para unirse al Seleccionado Argentino que conduce Sergio Batista. Los formadores de opinión siguen fogoneando a los aficionados argentinos que exigen al joven futbolista que se decida por la Selección Argentina; en varios foros en Internet se leen opiniones con tonos prácticamente agresivos para con el rosarino, quien aún no se manifestado respecto a lo que realmente quiere hacer.

No faltan los estúpidos que dudan de la "argentinidad" de Lionel Messi por el solo hecho de que si se pone o no la albiceleste. Es tal la estupidez generaliada que a la camiseta de la selección nacional de fútbol se la pondera con la misma intensidad que a la bandera patria.

El influyente Diario Olé publicó unas frases del insoportablemente ególatra Diego Maradona que avivan las presiones de la A.F.A. sobre el futbolista rosarino. Justamente Maradona quien grita a los cuatro vientos que no tolera que lo juzguen es el que adopta, una vez más, la postura de moralista. Maradona nuevamente se pone como "modelo" de amor por la camiseta argentina, cuando en el Mundial de Estado Unidos 1994 se comportó como un irresponsable y con su escandalosa suspensión de ese torneo estropeó las ilusiones de todo un plantel y de todo un pueblo futbolero.

Después de la conflictiva salida de Diego Armando Maradona del Seleccionado Argentino de Fútbol, tanto hinchas como el periodismo se han empeñado en encontrar un nuevo líder que lleve nuevamente al combinado nacional a la obtención de una Copa del Mundo. La pasión por el fútbol se exacerba innecesariamente, en donde la naturaleza de un deporte tan hermoso se deforma en medio de intereses económicos cruzados, violencia masiva, y el dramatismo de no saber acertar la derrota como una circunstancia del juego.

Los argentinos debemos aprender a desdramatizar el fútbol, no podemos quedar prisioneros de esta locuar generalizada. No se puede descontextualizar a este hermoso juego: es un juego y nada más. Hay cosas mucho más importantes en nuestras vidas que lo que suceda alrededor de una pelota.

Lionel Messi es un futbolista que tiene mucho para dar y debemos dejar que él desarrollo su potencial deportivo de acuerdo a su forma de ser, no podemos cargarle sobre sus hombres las frustraciones personales y las derrotas que haya sufrido el Seleccionado Argentino en las competencias mundiales. Como aficionados debemos cuidarlos, no ensalzarlo en demasía ni volvernos en sus aduladores porque acabaremos por convertirlo en un monstruo... con Maradona ya tenemos esa experiencia.

Seguramente Lionel está llamado a dejar su huella en la historia del fútbol argentino... pero no sabemos si será alguna vez consagrado como el mejor jugador del mundo: ¿tiene acaso la obligación de serlo?, ¿por qué?, ¿a quién le tiene que ganar?. Dejemos que Lio decida lo mejor para él y dejémonos de creernos dueños de la vida de un deportista.

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