viernes, 20 de junio de 2008

Manuel Belgrano, ejemplo de patriotismo

Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano nació el 03 de junio de 1770 y murió el 20 de junio de 1820 en Buenos Aires.

A los 18 años se graduó como abogado en la Ciudad de Valladolid (España) y dedicó su vida a la vida política a nuestro país. Participó activamente en el movimiento revolucionario de 1810, el cual instauró el Primer Gobierno Patrio en estas tierras.

Tuvo activa participación en el Congreso de Tucumán de 1816.

La educación popular y gratuita fue una de sus principales preocupaciones. En 1794 fue nombrado a cargo del Consulado de Comercio de Buenos Aires y, desde ahí, impulsó la creación de la Escuela de Comercio y la de Arquitectura y Perspectiva: En Su plan de acción al frente de dicho consulado, Belgrano escribió: "Es bueno, mantener la gran masa del pueblo en la ignorancia, idea que aunque no fuera indigna del hombre, se opone directamente al verdadero interés del Soberano. (...) Ése es uno de los objetivos más importantes del gobierno".

Dirigió el Regimiento de Patricios con el objeto de custodiar las fronteras de nuestro país de los españoles que podían atacar desde Montevideo (Uruguay). Al frente de dicho Ejército enarboló por primera vez la Bandera Argentina el 27 de febrero de 1812, la cual la mostró como símbolo de la Independencia de nuestro país; esta actitud le costó el desprecio de los entonces gobernantes del Río de la Plata liderados por Bernardino Rivadavia (¡Cuántas calles y ciudades de nuestro país llevan su nombre!), quienes preferían seguir ligados a las potencias europeas, en especial a Inglaterra. Fue enviado al frente del Ejército para que iniciase una campaña militar hacia el Norte de nuestro país para protegerlo del acoso de las tropas españolas que venían avanzando desde Perú.

Dirigió importantes victorias de nuestros soldados en Tucumán y en Salta por lo que el Gobierno de entonces, la Asamblea del año XIII, lo premió con 40 mil pesos fuertes (equivalentes a 80 kgs. de oro). En una actitud loable, dijo que prefería donar ese suculento premio al mismo Estado para la construcción de escuelas; lo cierto es que no toda la donación llegó a su destino porque se "perdió" gran parte, aún así se construyeron establecimientos educativos en Santiago del Estero, Salta, Jujuy y Tarija (hoy Bolivia).

Murió pobre y olvidado, a pesar de haber nacido en una de las familias más adineradas del Río de la Plata. No tenía como pagarle a su médico por lo que le entregó un reloj.

Después de morir y, tal como fue su última voluntad, fue vestido con los hábitos de la Congregación Dominicana y sepultado en el Convento de Santo Domingo (Hoy Av. Belgrano 430, Ciudad de Buenos Aires). El Gobierno de Buenos Aires no quiso hacerse cargo de los gastos de su sepelio, razón por la cual su lápida fue un trozo de mármol tomada de un mueble de cocina de la casa de sus padres.

Belgrano es un ejemplo de patriotismo, fue un hombre que puso toda su persona al servicio de su pueblo. Un hombre apasionado por la política, convencido de la vital importancia del Estado para el desarrollo de un país. Arriesgó su propia vida en combates en los que estaba en juego la libertad de los habitantes de estas tierras.

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