viernes, 13 de junio de 2008

El sueño americano de Barack Hussein Obama

Hasta no hace mucho tiempo, pensar en que los Estados Unidos tengan un Presidente de raza negra entraba en el terreno de lo absurdo, dado el marcado racismo que caracterizó a este país norteamericano desde los albores de su época colonial.

Barack Hussein Obama tiene la gran chance de marcar todo un hito en la historia de la democracia estadounidense al poder ser electo como Presidente de aquel país siendo un afroamericano. El próximo Martes 04 de noviembre enfrentará a John McCain, candidato del Partido Republicano.

A su favor, juega que es opositor al actual Presidente, Goerge Walker Bush, quien al cierre de su segundo periodo en la Casa Blanca tiene ya una imagen bastante desgastada. La guerra contra Irak fue el factor determinante que hizo que la opinión pública de los Estados Unidos se ponga definitivamente en contra de la Administración Bush. Obama basó su campaña electoral en la palabra "change" ("cambio") tratando de capitalizar a su favor el gran descontento popular para con el oficialismo.

Lo cierto es que, ya conocidos los resultados de las maratónicas internas del Partido Demócrata que lo consagraron como candidato presidencial, los Estados Unidos y el mundo más que nunca han puesto la lupa sobre este personaje que asoma como serio candidato a acceder a la Casa Blanca.

Eso hizo que desde los medios de comunicación más influyentes de aquel país se pusieran "en duda" ciertos aspectos de la personalidad de Obama. Uno de los puntos más controversiales que increíblemente le podría restar un interesante caudal de votos es se instaló que Obama podría ser musulmán, más aún teniendo en cuenta su segundo nombre (Hussein). Los escándalos aumentaron cuando Michelle Obama, esposa del candidato, afirmó que era "la primera vez que se sentía orgullosa de los Estados Unidos", en clara alusión a la posibilildad cierta de que su marido fuera consagrado como Presidente de dicho país.

Ante estas habladurías de gran bajeza, el equipo de asesores de campaña decidió crear un sitio en Internet en donde se dedicaría a "aclarar cada una de las difamaciones que circulan en torno a la persona de Barack H. Obama". Desde ese sitio, se encargaron de decir que "El senador Obama nunca fue musulmán, no fue criado musulmán, es mentira que haya estudiado en una 'madrassa' (escuela musulmana) y es un cristiano comprometido".

Otro punto controversial que Obama espera que produzca un efecto positivo es su abierto pronunciamiento a favor del aborto y de los matrimonios gays. Respecto a Latinoamérica, tal vez no haya que esperar grandes cambios, ya que esta región nunca fue ni es prioridad en la política exterior de aquel país norteamericano. En esta materia, sus principales preocupaciones son la conflictiva región de Medio Oriente y el gran crecimiento de la República Popular China en la escena mundial.


Livin' in America

Confieso mi ignorancia sobre los motivos por los cuales los estadounidenses cuando hablan de su país hablan, lisa y llanamente, de "América" apropiándose del nombre que le pertenece a este bello continente. Ni siquiera considero correcto decirle"Norteamérica", porque así se conoce a la región que comprenden Canadá, Estados Unidos y México.

Desde mediados del Siglo XX, aproximadamente, Estados Unidos es la primera potencia del mundo. Esto ha sido producto de su sólido crecimiento político y económico y su efectiva política exterior. Estados Unidos ha intervenido en diversos conflictos bélicos en distintos puntos del mundo en donde, salvo lo ocurrido en Vietnam, salió siempre victorioso. Solo la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas amenazó su gran poderío.

Sus empresarios han podido hacer jugosos negocios no solo en territorio estadounidense, sino que han logrado posicionar notablemente sus empresas en casi todos los mercados del Planeta.

Tanto poder acumulado en un solo país y no pocos excesos cometidos contra naciones débiles, le ha generado antipatías en casi todo el mundo. Es así que ningún Presidente de los Estados Unidos goza de gran popularidad cuando visita cualquier otro país.

Por otro lado, son cientos de miles de latinoamericanos los que han partido rumbo a los Estados Unidos con la esperanza de realizar su "sueño americano", huyendo de sus propias frustraciones que tendrían en sus propias patrias. Lo cierto es que muchos pueden ubicarse en una economía más sólida porque los valores culturales de los estadounidenses, nos guste o no admitirlo, son distintos que a los de cualquiera de los países latinos. Así, son muchos los oriundos de países latinoamericanos que prefieren abandonar su propio país (que implica familiares, amigos, cultura, un modo de vida) con tal de poder satisfacer sus propias ambiciones.

En Latinoamérica, en donde abundan los países empobrecidos, han habido muchos movimientos sociales, en especial los que se autoidentifican con la izquierda, que han culpado al "imperialismo" estadounidense de los propios males. Es una constante de los movimientos comunistas (que tienen militantes que nunca habrán tomado el libro "El Capital" de Carlos Marx) hacer la más fácil: culpar al forastero de la propia ineficiencia para gobernar el propio país.

Hablando de como es la sociedad estadounidense, es curioso que Obama se haya visto obligado a salir a negar su pertenencia a la religión mahometana. Es sabido que en los Estados Unidos, la herida del atentado a las Torres Gemelas tardará muchos años en cicatrizar... pero es increíble el grado de intolerancia de parte de esta sociedad para todo lo que huela a musulmán.

No faltan los argentinos que endurecen las críticas por el racismo imperante en los Estados Unidos, pero bien vale la pena detenerse a pensar en nuestro propio racismo. ¿Cómo miramos a quienes viven en villas miserias?, ¿en quién pensamos cuando se habla de delincuencia?, ¿un muchacho morocho puede entrar en un boliche de "lo más top"?... y más aún, ¿los argentinos aceptaríamos tener un candidato a presidente a un hijo de emigrantes bolivianos?

Como dije en otras oportunidades, en la Argentina el deporte nacional es "echarle la culpa al otro". Muchos políticos demagogos y ciudadanos irresponsables no dudan en culpar al F.M.I. y/o a Estados Unidos de nuestros propios males en vez de hacernos cargo de nuestra falta de compromiso con la vida política de la Argentina.

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