jueves, 5 de junio de 2008

El que no hace piquete, no mama...

Enrique Santos Discépolo, conocido también como "Discepolín", fue un genial artista argentino que brilló en la primera mitad del siglo pasado siendo compositor y letrista de tangos, entre los que se destacan "Uno", "Cafetín de Buenos Aires" y "Cambalache".


Precisamente "Cambalache", que fuera compuesto en el año 1934, es un tango cargado de una visión tan negativa como realista de lo que somos los argentinos como sociedad. Al día de hoy, su letra tiene una tristemente célebre vigencia. Una de las sentencias de este lindo tango dice "el que no llora no mama", haciendo referencia a la necesidad de quejarse para obtener algo que le pertenece.


Por estos tiempos, desde el año 2001 hasta estos días, pareciera ser que para obtener algo el modo que los argentinos prefieren es el piquete. Lo más grave del auge de los piquetes es que queda en evidencia nuestro desprecio como sociedad hacia las instituciones democráticas tales como la Justicia, el Poder Legislativo y Ejecutivo tanto nacional, como provinciales y municipales, ya que omitimos recurrir a cualquiera de ellos para optar por interrumpir la circulación del pueblo a través de rutas y calles.


El piquete es una medida básicamente antidemocrática, contraria a toda norma de convivencia social, ya que prima la "ley del más fuerte", se reducen a la insignificancia todo institución y autoridad con el "vale todo" que imponen estos intolerantes. La policía, en vez de salvaguardar los derechos de los muchos que siguen viviendo dentro de la ley, solo se limita a cuidar a esos manifestantes que avasallan ciegamente contra todo lo que se les anteponga a sus intereses.


Así es que escuchamos de adolescentes histéricos (movilizados por sus mismos docentes) que dicen no soportar el frío ¿? y exigen estufas en las escuelas públicas, ¿qué hacen entonces? salen con pancartas y tambores a cortar calles circundantes a su establecimiento educativo. también hay camioneros que muestran su descontento salarial con sus patrones y no tienen mejor idea que cortar rutas.


Aprovechando la gran confusión social que provocó la salida de Fernando De La Rúa del Gobierno Nacional en el 2001, hubieron personajes repugnantes que encontraron la veta para hacerse de apetecible espacio de poder en la escena política argentina. Así aparecieron los D'Elia, los Pérsico, los Alderete y demás delincuentes que se pusieron al frente de compatriotas desorientados para obtener jugosas prerrogativas de parte del Estado. El primero que alimentó este vil recurso de protesta fue Eduardo Duhalde cuando estuvo al frente del Ejecutivo Nacional.


El Estado Nacional avaló nuevamente este maldito recurso para protestar de la mano de Néstor Carlos Kirchner cuando apoyó públicamente el piquete que hicieron los Asambleístas de Gualeguaychú cuando protestaban contra Botnia, la papelera instalada en Uruguay y tuvieron la poco feliz idea de cortar una ruta que nos une con la República Oriental del Uruguay. Cuando era primer mandatario, Kirchner no dudó en concurrir personalmente hasta ese piquete, acompañado de todos los gobernadores esclavizados a su billetera.


Los ruralistas están en plena pulseada con el errático gobierno de Cristina Fernández. Y, lamentablemente, también eligen el piquete para hacerse escuchar. Este piquete "opositor" es el único que molesta al Gobierno, al punto tal de que es al único que le han movilizado Prefectura naval para disuadirlos o encarcelarlos cuando ellos lo consideraron necesario para sus intereses.


Los demás pueden cortar todas las rutas y calles que quieran. hoy en día, cualquier desquiciado puede arrogarse el señorío de la circulación por las rutas y calles de la Argentina sin que ningún organismo oficial los cuestione o lo vuelva a poner en su lugar... salvo que sea afín a los dirigentes del campo.

1 comentario:

PATTO dijo...

Volviendo de Bs As a San Juan sufrí los piquetes en carne propia. Es una pena muy grande que la gente entienda que la única forma que les den bola es "jodiendo" a otra gente. Abrazo.

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