sábado, 21 de junio de 2008

El Che, el ángel de la muerte que hemos entronizado

“no hay cosa como la muerte, para mejorar la gente”

Jorge Luis Borges

Un escultor tuvo sus "quince minutos de fama" al estar recolectando llaves de bronce para esculpir una imagen de Ernesto Guevara de la Serna, el guerrillero argentino conocido mundialmente como "El Che". La imagen ha sido colocada en una Plaza de la Ciudad de Rosario, ciudad en donde nació Guervara.

El Che es uno de los principales personajes de la historia del Siglo XX, es un personaje que, con el correr de los años, ha generado un magnetismo casi irresistible para las nuevas generaciones.

Muchos relacionan al Che con la rebeldía, el idealismo, el compromiso social, la justicia social. Pero si uno se remite a numerosos testimonios y documentos se puede comprobar que la verdad histórica está distante del romanticismo con el que maquillan de idealismo altruista a este guerrillero nacido en la Ciudad de Rosario.

Con un título de médico de dudosa legitimidad, Guevara se forjó su propio destino llevado por su desmesurada ambición de protagonismo y un enfermizo egocentrismo que lo llevó a no detenerse por nada ni nadie; al respecto, él decía “No tengo casa, ni mujer, ni hijos, ni padres, ni hermanos; mis amigos son amigos mientras piensen políticamente como yo”. Por esas cosas de la vida, en México se cruzó con los hermanos Fidel y Raúl Castro quienes, junto con un grupo de revolucionarios cubanos, tramaban un asalto al poder que en Cuba ostentaba Fulgencio Batista.

Cuando estos revolucionarios sometieron a esa isla caribeña, al Che no le tembló el pulso para encarcelar, torturar y asesinar a cientos de cubanos que no simpatizaban con el régimen que se estaba instaurando. Sin mediar juicio previo, el mero parecer del Che se transformaba en la ley que regía sobre las vidas de muchos cubanos. Ernesto Guevara solía afirmar “No hace falta hacer muchas averiguaciones para fusilar a uno. Lo que hay que saber es si es necesario fusilarlo. Nada más.” ¿?

Una vez en el poder, el Che Guevara representaba un gran problema para Fidel Castro. El argentino tenía un comportamiento peligrosamente narcisista que le generaba no pocas críticas a su Gobierno. Para colmo de males, Guevara nunca encontró su lugar en la dictadura que encabezaba Fidel por su propia inoperancia. Sin tener conocimiento alguno de Economía, fue Presidente del Banco Nacional de Cuba, tarea que desempeñó con una alarmante inoperancia, ya que complicó aún más el estado financiero de las cuentas públicas cubanas. Luego, logró ser nombrado Ministro de Industrias en donde tuvo otra pésima gestión. Parecía que los evitentes fracasos no detenían la ambición del Che, porque después intentó organizar el Instituto Nacional de la Reforma Agraria en Cuba sin ser agricultor o tener el mínimo conocimiento sobre labores agropecuarias.

Con el pretexto de "exportar la Revolución Cubana", Castro vio con buenos ojos la partida del Che hacia el Congo en donde también fracasó en su intento de azuzar la insurgente guerrilla africana. Tal vez, su sueño más preciado era instalar "su" Revolución en su propio país, la República Argentina.

Decidió partir a Bolivia, para alivio de Fidel Castro que lo quería lo más lejos posible, en donde intentó sin éxito convencer a campesinos para que adhieran a su causa. En una enésima muestra de intolerancia, Guevara asesinó a lvarios bolivianos que se sumaron a su "ejército". Finalmente, su expedición militar fracasó como tantos emprendimientos del Che Guevara: se vio ignorado por el pueblo boliviano que no le creía nada de su prédica y fue cercado por la CIA y el Ejército Boliviano, quienes lograron arrestarlo el 8 de octubre de 1967 en la localidad de La Higuera.

Temeroso de su fatal destino, El Che dijo a sus verdugos “Yo soy el Che, les sirvo más vivo que muerto”. Pero, desde el Gobierno de BOlivia se ordenó su fusilamiento y, como consecuencia, el nacimiento de un mito que se fue agigantando con el correr de los años, en especial, después de que cumplieron treinta años de su muerte.

Para Fidel Castro, la muerte del Che tuvo dos efectos positivos: se eliminó a una persona que no solo no le era útil a sus intereses sino que le entorpecía la consolidación de su tiranía y, por otro lado, valga la redundancia, Fidel supo capitalizar el mitod del Che en beneficio propio usándolo como una seductora publicidad de su Gobierno.

¿Fue el Che un idealista? No creo, a la luz de los hechos, se vé como una persona tremendamente egoísta que no le importó acabar con las vidas de quienes se opusieran a sus delirios de grandeza. ¿Fue el Che un "pensador"? Decirle "pensador" le queda demasiado grande, no se le conocen frases o sentencias que hablen de su supuesta grandeza de espíritu. ¿Fue médico? no se sabe a ciencia cierta, pero si quedan testimonios de que odiaba la medicina...

Entonces, ¿por qué lo idolatramos?

1 comentario:

mario dijo...

ENTREVISTA CON EL HOMBRE QUE ATRAPO AL CHE GUEVARA

Por Nicolás Márquez para La Nueva Provincia
El general Gary Prado nació el 15 de noviembre de 1938 en Bolivia, se inició en la carrera militar y cuando contaba con 28 años y ostentaba el grado de capitán (Comandante de la Compañía B del Regimiento de Asalto "Manchego") dirigió una operación en el sur de la selva boliviana que lo hizo pasar a la historia.
Corría el mes de octubre de 1967. El guerrillero Ernesto Guevara, junto a otros insurgentes cubanos y algunos refuerzos locales se habían internado en la selva boliviana desde hacía casi un año. Guevara y los suyos, en ese lapso, ya habían asesinado a medio centenar de personas y el objetivo era efectuar un golpe de Estado contra el presidente constitucional, René Barrientos. El entonces capitán Prado fue quien comandó la captura del iconográfico guerrillero argentino.
Actualmente, el general Prado cuenta con 71 años, vive en Santa Cruz de la Sierra, en las tierras bajas del oriente boliviano y nos concedió el siguiente reportaje, en el que rememora su plan para capturar al Che. Sostiene que el delator de la presencia de Guevara en Bolivia fue el intelectual francés Regis Debray y que, además, Fidel Castro abandonó al Che a su suerte dejándolo aislado y cortándole toda comunicación y contactos.
Prado considera a Guevara un hombre violento que en el caso de Bolivia preparó un plan insurreccional totalmente desacertado. Afirma, también, que la imagen actual que masivamente se ofrece respecto de la persona del Che no se corresponde en lo absoluto con la realidad.

--¿En que circunstancias capturó al Che Guevara?
--A raíz de informaciones proporcionadas por un campesino que nos hizo saber en la madrugada del 8 de octubre que durante la noche habían pasado por su sembradío de papa un grupo de hombres armados, subiendo la quebrada. Con esa información, reuní unos 70 hombres y descendí del Abra del Picacho hasta las quebradas.
--¿Desde cuándo tenían información de que el Che estaba en Bolivia?
--La confirmación de la presencia del Che se obtuvo con las declaraciones de Regis Debray al momento de su captura, cuando quiso encubrir su participación haciéndose pasar por periodista, pues dijo que había venido a Bolivia a hacerle una entrevista, cosa que había realizado en el campamento. Esa noticia fue mantenida en reserva hasta el mes de junio, cuando el abogado defensor de Debray la hizo pública como argumento de defensa en el juicio que se instauró en Camiri.
--¿Cuánto tiempo pasó Ud. Junto al Che tras la captura?
--Alrededor de 20 horas, desde la 13.15 del día 8, cuando lo capturamos hasta que dejé La Higuera a las 8 de la mañana del 9, para continuar el registro del área en busca de los guerrilleros faltantes.
--¿De qué hablaron? ¿Cómo era su ánimo? ¿Qué impresión personal le causó el Che?
--Esos diálogos están reconstruidos fielmente en mi libro publicado en varios países. Existe una edición argentina con el título de "Che: traición y muerte", de la editora DISTAL, del año 2008 a la que puede referirse.

Si bien Prado nos remite a su libro, en otras declaraciones efectuadas con anterioridad, Prado afirmó "tengo dos percepciones del Che. La primera fue el momento de la captura, de un hombre derrotado, como él mismo lo admitía, que decía `esto se ha terminado'. Un hombre prácticamente en el límite de sus fuerzas. Después, ya más descansado, alimentado, un poco más activo, mirando, buscando, queriendo saber cuál iba a ser su futuro. Son las dos imágenes que tengo, que son diferentes. El Che que yo conocí no es el Che del mito y de la leyenda. Era un hombre que daba pena. Daba pena verlo. No inspiraba ni admiración ni respeto. Era un hombre capturado, derrotado. Esa es la realidad". (1)

--¿Qué opina de la imagen mundial que hoy se ha construido del Che en cuanto "héroe romántico"?
--Es parte del gran esfuerzo mediático que hizo Cuba para compensar la derrota sufrida por el castrismo a manos del Ejército mas débil y pequeño de Sudamérica. Con un enorme costo publicitario se ha creado una imagen que nada tiene que ver con el Che real.
--¿Vio la película de Benicio del Toro? (la segunda parte del filme es dedicada a Bolivia), ¿su enfoque se corresponde con la realidad que Ud. vivió y protagonizó?
--No, aquí solo llegó la primera parte. Sigue siendo parte del mito hacer este tipo de películas, pero aparentemente, pese al esfuerzo, la película no ha logrado el efecto que esperaban sus productores y quienes están detrás de esto.
--¿Ud. estuvo de acuerdo con el fusilamiento de Guevara? Si no lo estuvo, ¿Cuál cree que debió haber sido la actitud correcta?
--Es difícil este tema pues una cosa es la perspectiva de los '60 sobre las acciones de guerrilla y otra es la actual, con toda la vigencia de democracia y derechos humanos. En Cuba había fusilamientos masivos, aquí solo hubo dos. Tal vez no fue la mejor solución pero los argumentos de los conductores de la época, que están en el libro, explican sus puntos de vista.
--Más allá de que como militar obedecía órdenes, ¿obró convencido de lo que hacía al capturarlo?
--Por supuesto, estábamos combatiendo contra una agresión extranjera a nuestro territorio, una invasión armada que pretendía imponernos un modelo que la mayoría rechazábamos. Hasta el PC (Partido Comunista) de Bolivia se opuso a la guerrilla foránea.
¿Por qué el Che no logró simpatía entre los campesinos boliviano?
--Por su absoluto desconocimiento de la idiosincrasia boliviana, de nuestra historia y de las diferencias regionales existentes. La Revolución del '52 ya había realizado una profunda reforma agraria, de manera que no había problema de tierras. En el oriente, lo que faltaba era gente.
¿La zona escogida por el Che para montar su guerrilla era propicia para un fin insurreccional?
--De ninguna manera, era una zona poco poblada, sin centros vitales que amenazar, de fácil aislamiento y con pocas vías de comunicación. Tal era el desconocimiento, que el Che asistía a clases de quechua con sus guerrilleros, cuando las habitantes de la zona hablan guaraní.
¿La estructura guerrillera del Che era importante como para dar un golpe duro en Bolivia?
--Era insuficiente y sumamente precaria. En su mayor momento los guerrilleros llegaron a 52 componentes, de los que luego varios desertaron. No tenían, fuera de los cubanos, la menor preparación militar y su motivación era limitada.
--¿Qué apreciación tiene Ud. en cuanto a que Fidel Castro lo abandonó a Guevara en Bolivia?
--Es evidente que el Che fue abandonado una vez que llegó a Bolivia. El enlace cubano que tenían en La Paz desapareció y dejó a la red urbana sin contactos, la guerrilla en el monte no tenía contacto con nadie y nunca llegaron ni refuerzos ni medios. Con esto, Castro se libró de un personaje que ya se había tornado incómodo para él, tal como lo atestiguan los propios sobrevivientes cubanos de esta aventura.
--¿Qué opinión tiene Ud., a la distancia, del Che?
--Un hombre violento, dispuesto a todo para obtener sus fines.
--¿Qué opina de la reivindicación que el presidente Evo Morales hace de Guevara?
--El presidente Morales nunca ha sabido ni leído lo que dice el Che. El simplemente usa la figura mítica. No tiene mayor trascendencia, aunque no deja de irritar a quienes combatimos esa invasión y mella la memoria de los que murieron defendiendo la Patria.

(1) www.BBC.mundo.com (14 abril, 2004)

Nicolás Márquez, autor de esta nota, es abogado, periodista y escritor.

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