miércoles, 11 de junio de 2008

Cristina es Kirchner

Mientras el Gobierno de Cristina Fernández destina la mayor tiempo de su agenda (¡!) para someter al campo bajo sus caprichos, para lo cual ha involucrado a todos sus Ministros, a todos sus congresales, a sus fuerzas de choque que lideran Pérsico, Bonafini y D'Elia y hasta los Gobernadores (entre los que está nuestro José Luis Gioja), la inflación sigue escalando escandalosamente.

No solo el aumento sostenido del nivel de los precios es lo que preocupa a los argentinos, sino también la escasez de alimentos básicos como harina, arroz, lácteos, aceites y también los combustibles, en especial, el gasoil. En estos meses se está haciendo una constantes en hipermercados y almacenes, de que repentinamente no hayan carnes para comprar o determinados alimentos básicos.

El faltante de combustibles se viene sintiendo desde hacen unos cuatro meses en todo el país. Las estaciones de servicio siguen recibiendo los mismos cupos de combustibles desde hacen casi dos años y no pueden dar abasto al creciente parque automotor de la Argentina. Hubieron momentos en que directamente no se conseguía gasoil (como es lo que sucede por estos días). El mercado interno no aparece para nada alentador: los impuestos internos que se pagan en esa actividad asfixian a los empresarios, sumado al constante alza del precio internacional del barril de petróleo que presiona a la suba de los precios de los combustibles que choca con la imposición oficial de no acondicionar los precios en todo el país.

Como todos sabemos, el gasoil es un combustible básico también para el transporte público y la industria. Su faltante incide gravemente en la economía argentina, ya que condiciona notablemente la oferta de bienes y servicios en nuestro país.

El kirchnerismo pretende tomarnos por estúpidos al culpar de todo ésto a la "rebelión" que protagonizan las organizaciones ruralistas. Según la peculiar visión K de la realidad argentina, el desabastecimiento que sufrimos los argentinos es culpa de las protestas de la gente del campo.

Suponiendo que el conflicto con el campo arribe a una solución, el Partido Justicialista ha sido muy despectivo con la gente del agro: en casi 90 días que lleva este problema, se han sucedido numerosos términos cargados de violencia y odio para con aquellos que día y día labran la generosísima tierra de la República Argentina.

Pero su torpeza política no solo le genera cada vez más controversias, sino también a nivel internacional. Cuando participó en la cumbre de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación en donde representantes de diversos Estados y de organizaciones humanitarias se reunieron para encontrar alternativas que ayuden a paliar la crisis de la suba de los precios de los alimentos que afecta al mundo entero, fundamentalmente a los países más pobres que no disponen del suficiente dinero para comprarlos. Cristina Fernández volvió a fustigar al campo argentino, a las "exageradas ganancias" que acá obtienen y que no quieren compartir con sus compatriotas. De la mano del Matrimonio Kirchner Fernández, la Argentina dilapidó una gran chance de volver a ser "el granero del mundo".

El panorama oscurece con cada día que pasa. Los Kirchner siguen apostando a intentar polarizar la opinión pública con su discurso "pseudo-progresista", tildando furiosamente a cuanto opositor se le cruce diciéndole "golpista", "desestabilizador", "oligarca" y cuantas barbaridades puedna salir de una mentalidad retorcida por la soberbia.

La propia ineptitud del kirchnerismo está haciendo enardecer a distintos sectores en su contra. Este Gobierno va camino a terminar mal acarreando a todo el pueblo a una crisis social... si bien el margen se va achicando, Cristina Fernández está todavía a tiempo de reaccionar en positivo por el bien de la Nación Argentina.

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