lunes, 2 de junio de 2008

Caso María Rosa: 12 años de impunidad en San Juan... "todo se incendia y se va"

Hoy se cumplen 12 años de la desaparición física de María Rosa Pacheco, la psicóloga sanjuanina de 34 años de edad que fuera asesinada, crimen del cual, al día de la fecha, no tiene ningún responsable.

Eran años del apogeo del menemato, tiempos en que el riojano había podido construir una sólida estructura de poder a su alrededor, con un jueces adictos que le otorgaban un peligrosa impunidad. Durante esos años, hubieron muchos desaparecidos en toda la Argentina, quienes estaban vinculados como testigos a casos de corrupción: basta repasar casos impactantes como la muerte de Carlos Menem (h), la mafia del oro, Caso IBM - Banco Nación, Atentado a la Fábrica Militar de Río Tercero, entre otros, en donde se dieron muertes nunca aclaradas de personas involucradas.

La Provincia de San Juan, como la mayoría de las provincias argentinas, estaba políticamente alineada con Carlos Menem y sus secuaces. El entonces Gobernador Jorge Alberto Escobar junto con José Luis Gioja, entonces congresal de la Nación (hoy gobernador de San Juan) y Guillermo De Sanctis (actual jefe de asesores del Gobernador Gioja), eran los principales referentes del menemato acá en San Juan.

María Rosa Pacheco estaba casada con el Ing. Juan José Balmaceda y era mamá de dos niños. Trabajaba como psicóloga consultora del PRISE (Programa de Reformas e Inversiones del Sector Educativo), organismo dependiente del Ministerio de Educación de San Juan. También era asesora del Centro Caminos, entidad privada que se dedicaba a la recuperación de menores drogadictos y alcohólicos.

María Rosa fue vista por última vez el 02 de junio de 1996 cuando concurrió al Sanatorio Almirante Brown, situado en pleno centro de la Ciudad Capital de San Juan, para visitar a su madre que estaba ahí internada. Salió de la habitación en donde estaba su madre alrededor de las 22:30 hs, y nunca más se supo más de ella. Al no regresar a su casa, esa misma noche, su marido radicó la denuncia en la policía. Tres días después, apareció su automóvil quemado entre unos cerros en las inmediaciones del Dique de Ullum (distante a unos 25 km. al oeste de la Ciudad de San Juan).

Tiempo después, en el Villicum (zona distante a unos 25 km. al norte de la Ciudad de San Juan), a raíz de una llamada anónima se hallaron restos óseos que luego se comprobó que pertenecen a María Rosa Pacheco. El informe forense determinó que María Rosa fue golpeada violentemente en su nuca con un elemento contundente, posteriormente descuartizada y quemada.

El Juez que entendió en el caso desde el primer momento fue el mediático Agustín Lanciani cargo del Segundo Juzgado de Instrucción quien, desde el vamos, se encerró en la hipótesis del crimen pasional. Así fue que hubo un sospechoso empecinamiento oficial en demostrar que el marido la habría mandado a matar porque María Rosa le habría sido infiel y hasta habría quedado embarazada producto de su relación extramatrimonial. Según la hipótesis que manejaba el Juez, era que Balmaceda le habría encargado a su hermano Jorge, que padece trastornos mentales, que eliminara a la psicóloga.

Hubo un interminable desfile de testigos que daban fundamento a la hipótesis oficial, pero ninguno logró tener pruebas contundentes para ratificar sus dichos. Se escucharon testimonios de lo más ridículo, como la de un dueño de un hotel alojamiento quien declaró que le pareció haber visto de lejos una mujer "de pelo negro en un auto rojo" entrar a su hotel, pero no estaba seguro de que se tratara de María Rosa.

Lanciani nunca buscó pistas de la psicóloga desaparecida en el Sanatorio Brown ni quiso en la posible vinculación de María Rosa con el tráfico de drogas, que por aquellos años empezaba a crecer preocupantemente. La prensa, en especial Diario de Curro, se preocuparon en levantar cortinas de humo que favorecieron la hipótesis oficial para que nada se sepa.

Juan José Balmaceda y su hermano Jorge estuvieron detenidos más de dos años acusados de homicidio pero nunca le pudieron demostrarles nada, a pesar de haberles citado una veintena de testigos falsos. La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) tomaron cartas en el asunto denunciando serias irregularidades en el procesamiento de Juan José y Jorge Balmaceda. Hoy los hermanos Balmaceda le han hecho un millonario juicio al Estado Provincial por su detención infundada.

La opinión pública sanjuanina se quedó con más dudas que certezas y no se pudo instalar en la gente la hipótesis del crimen pasional. La familia de María Rosa apoyó en todo momento a Juan José Balmaceda y negó siempre la existencias de conflictos graves en ese matrimonio. Al igual que sucedió con el caso María Soledad en Catamarca, la gente organizó marchas de silencio por las calles céntricas para reclamar justicia... como sucede en la inmensa mayoría de los casos en la Argentina, las protestas fueron perdiendo fuerza hasta desaparecer y este crimen va camino a yacer en el olvido.

El crimen fue usado políticamente por la oposición al entonces Gobernador Escobar. Fue espantoso ver a distintos dirigentes, como fueron Alfredo Avelín Nollens y Nancy Avelín Nollens, quienes prometían ponerse a trabajar duramente para esclarecer este horrendo crimen en caso de acceder al poder. Finalmente, la familia Avelín llegó al poder enmarañada en ese engendro extraño que se llamó Alianza pero, una vez en el poder, se desentendieron de este caso.

Si se llegan a cumplir quince años de este crimen y no hay detenidos, esta causa será archivada y quedará impune para siempre. Es triste que una familia quedó desarmada. Es triste que es otro caso de una desaparición física de un ser humano. Es triste que, como tantas veces sucede en este país, sea otro crimen sin condena... pero más doloroso es el olvido popular... ¿Qué asuntos oscuros habrá "visto" María Rosa que se hizo "necesaria" su desaparición física? Es un secreto que ella se llevó a su tumba.

Cierro este post trayendo a colación unos versos de la genial canción "Ciudad de pobres corazones" de Fito Páez, "en esta puta ciudad/ todo se incendia y se va/ matan a pobres corazones, matan a pobres corazones"...

2 comentarios:

ENRIQUE dijo...

gioja, menemista reciclado. NOS COMEMOS CADA SAPO. POR DIOS!

ENRIQUE dijo...

gioja, menemista reciclado. NOS COMEMOS CADA SAPO. POR DIOS!

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