miércoles, 25 de junio de 2008

Argentina '78: epopeya deportiva y opio del pueblo

Hoy se cumplen 30 años de la obtención del primer campeonato mundial de fútbol que obtuvo la selección argentina que dirigía por entonces César Luis Menotti.

Después de haber sido los "eternos campeones morales", de habernos creído los mejores del mundo" antes de jugar los partidos, fue la primera vez que la selección argentina se preparó con seriedad para afrontar semejante compromiso. Durante la gestión de Menotti, fue la primera vez que la Selección Nacional fue la prioridad Nº 1. Recién ahí después de haber sido campeón mundial en 1978 que nuestra Selección pasó a ser considerada como una potencia.

A pesar de sus limitaciones técnicas, el plantel argentino estuvo mentalizado para lograr el título que se nos escapó en 1930, cuando el combinado argentino fue derrotado 2-4 contra su similar uruguayo. En la previa del Mundial, solo sobresalía el goleador Mario Alberto Kempes, quien a fuerza de goles venía destacándose en el Valencia de España. Durante el campeonato, solo el arquero Ubaldo Matildo Fillol y el zaguero Daniel Alberto Passarella lograron destacar como figuras; el aporte de Kempes fue fundamental en la segunda fase y en la misma final. Antes de empezar su participación en el certamen, Diego Armando Maradona, entonces juvenil promesa de Argentinos Juniors, fue desafectado del plantel generando una polémica que se agigantó con el paso del tiempo debido a la gran trayectoria que tuvo posteriormente el "10".

Sin lograr nunca un juego vistoso, Argentina fue ganando confianza con el transcurrir de los partidos. Clasificó a la segunda fase sin mayores problemas, en donde disputó el pase a la final con los seleccionados de Brasil, Polonia y Perú. Precisamente el partido contra los incaicos estuvo sospechado por lo abultado del resultado, ya que ese lapidario 6-0 lo depositó en la ansiada final contra Holanda relegando al seleccionado brasileño por diferencia de gol.

El seleccionado holandés vino a la Argentina sin su principal figura y líder, Johan Cruyff, quien en su momento dijo que no estaba dispuesto a participar en un campeonato mundial que estuviere organizado por una dictadura militar. En el año 2008, en declaraciones a Radio Catalunya, Cruyff dijo que en realidad eran problemas familiares los que le impidieron estar concentrado para prepararse para jugar en el Mundial Argentina '78.

Tras tener momentos de dudas al comienzo y al final del partido, Argentina pudo imponerse 3-1 a Holanda en tiempo suplementario desatando la euforia en todo el pueblo argentino.


El opio de los pueblos

Con el tiempo, luego del regreso de la democracia a la República Argentina, surgieron cuestionamientos de índole político a los méritos que tuvo aquel plantel que se coronó campeón del mundo.

Muchos se empeñan en ensuciar aquella epopeya hablando de los excesos cometidos por el Gobierno que lideró Jorge Rafael Videla. Hasta se llegó a decir que Videla "visitó" al equipo peruano en el entretiempo de aquel partido clave en que la Argentina logró el pasaporte a la final.
Es indudable y lamentable que la política se inmiscuye en el deporte por el gran efecto que éste tiene en las masas populares. Es un fenómeno que sucede en muchos países, en especial en los que no están desarrollados en materia socioeconómica.

El fútbol es indudablemente el deporte más popular de todo el mundo, lo cual es hábilmente capitalizado por la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol (F.I.F.A.). para que sus máximos dirigentes hagan oscuros negocios a expensas de la pasión popular. Parafraseando a Karl Marx quien decía que "la religión es el opio de los pueblos", desde la segunda mitad del Siglo XX hasta estos días, "el fútbol es el nuevo opio de los pueblos". Eso queda claramente constatado especialmente cuando, cada cuatro años, se disputa la Copa del Mundo que organiza la F.I.F.A. multitudes quedan paralizadas atrás de sus equipos nacionales y se exacerban nacionalismos.

La Argentina no es la excepción. El fútbol ha sido usado en muchas oportunidades por los poderes de turno para tapar la realidad. Sucedió con el Mundial del 78, como también con el del '82 disputado en España con la Guerra de Malvinas en el medio, el que ganamos en México '86 cuando sufríamos la inestabilidad de la democracia incipiente y en el épico Italia '90 cuando la economía impuesta por Carlos Menem estaba dejando mucho desempleo y recesión. En Estados Unidos '94, la recuperación de Diego Maradona fue una "cuestión de Estado" que involucró hasta al mismo Presidente de la Nación, como así también su posterior suspensión por doping positivo. Más acá en el tiempo, recuerdo la previa a Corea - Japón 2002, cuando la Selección que dirigía Marcelo Bielsa llegaba como gran favorita y con una enorme presión de tener que "dar una alegría a la gente" que padeció los tristes sucesos que terminaron con el (des)Gobierno de De La Rúa, que estaban aún muy frescos.

Creo que no hay que menospreciar el logro de los dirigidos por Menotti, sentó un gran precedente en la historia del deporte argentino ganando merecidamente la Copa del Mundo. Creo que es justo homenajear a nuestros deportistas que protagonizaron aquella hazaña y no tratarlos de cómplices de un régimen.

Insisto en lo que dije en otro post en donde hablé de las Juntas Militares que gobernaron la Argentina entre 1976 y 1983: no hay que culpar exclusivamente a esos militares que ejercieron "terrorismo de Estado". Hay que recalcar que hubo toda una sociedad que apoyó la toma del poder por parte de quienes integraban las Fuerzas Armadas, ya que la Argentina estaba sumida en todo un caos social fruto del desastroso gobierno de María Estela Martínez y el accionar de grupos guerrilleros que aterrorizaban a nuestra sociedad de entonces y que hoy son tratados como héroes nacionales.

Hoy se cumplen 30 años de una hazaña del deporte argentino. Es bueno celebrarlo.

4 comentarios:

EL GROSSSO dijo...

Hay cosas que no son claras y cada vez que se tratan de aclar se ponen mas grises.
La vistoria de la seleccion nacional de futbol, en 1978 es teñoda de gis, mucho se dijo, mucho NO SE DIJO.
Lamentablemente, es un triunfo(?) que esta vestido de gris, nacio gris y nunca sera transparente.
Se uso la victoria por los militares? Colaboraron para que la seleccion dirigida por Menotti llegara a la final?, se entrego granos a un pais para que se pudiera pasar de instancia deportiva?, los jugadores recibieron "visitas" para aumentar su rendimineto deportivo?
Hay tantas preguntas, tantas preguntas que se realizaron durante tantos años y las respuestas llegaron muy tarde o no llegaron.
Como cierre, recordemos que: "LOS ARGENTINOS SOMOS DERECHOS Y HUMANOS"
Un saludo Mario y te felicito por el blog.

mario dijo...

Creo que tenés razón en varias cosas de tu comentario.

Aquel Mundial de Fútbol no puede abstraerse de la difícil situación política que atravesó nuestro país por aquellos años.

Sospechas son muchas en torno a la legitimidad de la obtención de ese título de campeón mundial. Pero, si es por eso, teniendo en cuenta los antecedentes de la relación de Carlos Bilardo con los estimulantes "deportivos" ¿alguno de nosotros no puede pensar que Maradona no se drogaba en México '86?, ¿no resultan cuanto menos sospechosas las inyecciones que se pondía Diego en Italia '90 para sobreponerse de sus "lesiones"?, ¿es creíble que era "solo efedrina" lo del doping positivo de Diegote en USA '94?

Si nos asinceramos y somos igual de rigurosos con todas las épocas de nuestro deporte, veremos que son muchas más las preguntas sin respuestas en nuestro deporte. Las intrigas no son exclusivas de Argentina '78.

Considero que los argentinos, como pueblo, no somos ni derechos ni humanos (nunca lo fuimos). Somos bastante irresponsables en el sentido de que tomamos decisiones equivocadas como comunidad y después no nos hacemos cargo, buscando demonizar al otro. ¿Ejemplos? Votamos a Menem y hoy Menem es mala palabra, parece que nadie lo votó. La misma gente avaló el Golpe de Estado del 76 y muchos hoy miran para otro lado.

Gracias por tu comentario. Te mando un abrazo.

PATTO dijo...

Lo tuyo Mario es contundente y sabés que estoy totalmente de acuerdo. El deporte nacional es meter la historia en una bolsa y tirarla a la basura. Asi nunca vamos a aprender nada. Saludos.

John dijo...

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