Tal como suele explicar el periodista Ricardo Olivera, en su programa matutino "Diario Light" emitido por FM Light (97.3 en el dial), es erróneo hablar de "accidentes de tránsito" porque por accidente se entiende algo que ocurre algo fortuito, un suceso eventual. Si analizamos los cientos de accidentes que se han estado dando, no solo en San Juan, sino también en muchos lugares de la Argentina, observamos que la imprudencia suele ser un factor determinante en la inmensa mayoría de los casos.
El mal común que estamos teniendo quienes andamos en automóviles, camionetas, camiones, bicicletas o motocicletas es utilizar el teléfono celular en pleno tránsito. Está comprobado por numerosos estudios al respecto que es un poderoso factor de distracción a la hora de conducir. Sin embargo, es muy común observar personas que van manejando su vehículo, sea cual fuere, y hablando por teléfono como si nada o leyendo o mandando mensajes de texto.
Unos puntos críticos suelen ser las zonas de las Ruta 40 (que traviesa la Ciudad de Norte a Sur), la Ruta 20 en horario nocturno, como en los atardeceres y amaneceres en donde circulan ciclistas sin ninguna luz, cruzan rutas y calles principales sin mirar previamente, como así también andan en grupos a la par (de a dos, de atres o más) en vez de ir uno atrás del otro.
Comprar una moto: cuando lo barato puede salir caro
En estos últimos tiempos ha habido un extraodinario auge de la venta de motocicletas de baja cilindradas: se han multiplicado las casas que las venden a muy bajo costo, con amplias y accesibles financiaciones. En comparación a cualquier automóvil usado, es mucho más barato no solo poder comprar una moto de esas características, sino también movilizarse (el combustible rinde mucho más que los automóviles de los más económicos) y el mantenimiento.
Entonces, al andar por las calles de San Juan, podemos ver la asombrosa cantidad de esas motos 0 km o prácticamente flamantes que son conducidas.
Cuando va despuntando el sol, me resulta escandaloso ver a primeras horas de la mañana a esos motociclistas que llevan uno o más niños arriba de sus motos arriesgándose no solo a si mismos, sino también arriesgan tremendamente las inocentes vidas de las criaturas. Aunque no lo reconozcmamos, los ángeles de la guarda tienen trabajo extra. Seguramente, muchísimas de esas personas dirán que sus ingresos familiares no les alcanza como para comprar y mantener un automóvil, que les es más económico movilizarse en motocicleta más que pagar un colectivo, un taxi o un remiss. Sí, pero por ahorrar dinero, arriesgan su propia vida y las de los que trasladan arriba de las motos, peor aún cuando son bebés y/o niños los que se transportan.
Lo que muchos motociclistas no quieren asumir es que, más allá de lo económico que les resulte andar en sus motitos, están demasiado expuestos a todo tipo de accidentes. A diferencia de andar en automóvil, cualquier mínimo movimiento en falso puede implicar la pérdida de control del vehículo y lo primero que tiende a sufrir las terribles consecuencias es el cuerpo de quien maneja la moto, más que el vehículo.
¿Y el Estado que hace?
Qué bueno sería si esos policías se dedicaran más a exigir a los automovilistas revisiones técnicas vehiculares ya que son muchos los vehículos, andan en condiciones lamentables representando un potencial peligro para propios y extraños, sobre todo los de uso profesional.
Qué bueno sería si esos policías exigieran a los automovilistas tener cinturones de seguridad en óptimas condiciones y que sean usados como corresponde.
Qué bueno sería si esos policías salieran a vigilar que nadie ande transitando y hablando por su teléfono celular.
Qué bueno sería que sancionaran a esos motociclistas y sus acompañantes que no usan el casco protector como corresponde.
Qué bueno sería que se sancionaran a esos motociclistas que transportan irresponsablemente a bebés y niños.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada