jueves, 24 de abril de 2008

El caos fatal del tránsito en San Juan

En estos últimos años, andar por las calles de la Ciudad de San Juan y los departamentos que forman el Gran San Juan se está poniendo cada vez más peligroso, se suceden choques de todo tipo, algunos con la gravedad de costar vidas humanas.

Tal como suele explicar el periodista Ricardo Olivera, en su programa matutino "Diario Light" emitido por FM Light (97.3 en el dial), es erróneo hablar de "accidentes de tránsito" porque por accidente se entiende algo que ocurre algo fortuito, un suceso eventual. Si analizamos los cientos de accidentes que se han estado dando, no solo en San Juan, sino también en muchos lugares de la Argentina, observamos que la imprudencia suele ser un factor determinante en la inmensa mayoría de los casos.

Podemos hablar de una multiplicidad de factores que nos influyen a los sanjuaninos a la hora de andar por nuestras calles: peatones que cruzan por cualquier lado, bicicletas que andan sin luces, ciclistas que transitan de a dos yendo a la par y no en fila india, motociclistas que nunca frenan en las esquinas y que cuando andan por avenidas o calles principales las toman como una pista de carreras, resmisseros y taxistas que imponen sus reglas a los demás y juegan a diario a la ley del más fuerte, automovilistas que estacionan en doble fila, que olvidan utilizar sus guiñes, que no respetan semáforos, prioridades de paso o sendas peatonales. Resulta entonces que los "accidentes" terminan siendo desgracias previsibles que, lamentablemente, no son previstas.

El mal común que estamos teniendo quienes andamos en automóviles, camionetas, camiones, bicicletas o motocicletas es utilizar el teléfono celular en pleno tránsito. Está comprobado por numerosos estudios al respecto que es un poderoso factor de distracción a la hora de conducir. Sin embargo, es muy común observar personas que van manejando su vehículo, sea cual fuere, y hablando por teléfono como si nada o leyendo o mandando mensajes de texto.

Un mal común en los automovilistas sanjuaninos es andar sin el cinturón de seguridad puesto. Cuántas desgracias se podrían haber evitado si se usara siempre el cinturón de seguridad...
Unos puntos críticos suelen ser las zonas de las Ruta 40 (que traviesa la Ciudad de Norte a Sur), la Ruta 20 en horario nocturno, como en los atardeceres y amaneceres en donde circulan ciclistas sin ninguna luz, cruzan rutas y calles principales sin mirar previamente, como así también andan en grupos a la par (de a dos, de atres o más) en vez de ir uno atrás del otro.

Comprar una moto: cuando lo barato puede salir caro

En estos últimos tiempos ha habido un extraodinario auge de la venta de motocicletas de baja cilindradas: se han multiplicado las casas que las venden a muy bajo costo, con amplias y accesibles financiaciones. En comparación a cualquier automóvil usado, es mucho más barato no solo poder comprar una moto de esas características, sino también movilizarse (el combustible rinde mucho más que los automóviles de los más económicos) y el mantenimiento. Entonces, al andar por las calles de San Juan, podemos ver la asombrosa cantidad de esas motos 0 km o prácticamente flamantes que son conducidas.

Cuando va despuntando el sol, me resulta escandaloso ver a primeras horas de la mañana a esos motociclistas que llevan uno o más niños arriba de sus motos arriesgándose no solo a si mismos, sino también arriesgan tremendamente las inocentes vidas de las criaturas. Aunque no lo reconozcmamos, los ángeles de la guarda tienen trabajo extra. Seguramente, muchísimas de esas personas dirán que sus ingresos familiares no les alcanza como para comprar y mantener un automóvil, que les es más económico movilizarse en motocicleta más que pagar un colectivo, un taxi o un remiss. Sí, pero por ahorrar dinero, arriesgan su propia vida y las de los que trasladan arriba de las motos, peor aún cuando son bebés y/o niños los que se transportan.

Lo que muchos motociclistas no quieren asumir es que, más allá de lo económico que les resulte andar en sus motitos, están demasiado expuestos a todo tipo de accidentes. A diferencia de andar en automóvil, cualquier mínimo movimiento en falso puede implicar la pérdida de control del vehículo y lo primero que tiende a sufrir las terribles consecuencias es el cuerpo de quien maneja la moto, más que el vehículo.

¿Y el Estado que hace?

Cada tanto y sorpresivamente, en determinadas esquinas de las calles más transitadas de San Juan, se montan espamentosos operativos policiales en donde detienen a automovilistas para pedirles los correspondientes carnet de conducir, tarjeta verde y comprobante de pago de seguro contra terceros. A decir verdad, esos controles no están de más pero no son efectivos a la hora de prevenir los males cotidianos de nuestro ajetreado tránsito. Sería bueno que los agentes públicos de seguridad se focalizaran en tareas más productivas.

Qué bueno sería si esos policías se dedicaran más a exigir a los automovilistas revisiones técnicas vehiculares ya que son muchos los vehículos, andan en condiciones lamentables representando un potencial peligro para propios y extraños, sobre todo los de uso profesional.

Qué bueno sería si esos policías exigieran a los automovilistas tener cinturones de seguridad en óptimas condiciones y que sean usados como corresponde.

En cualquiera de esos casos, aplicar multas económicas a los infractores es una medida tan incómoda como efectiva.

Qué bueno sería si esos policías salieran a vigilar que nadie ande transitando y hablando por su teléfono celular.

Qué bueno sería que sancionaran a esos motociclistas y sus acompañantes que no usan el casco protector como corresponde.

Qué bueno sería que se sancionaran a esos motociclistas que transportan irresponsablemente a bebés y niños.

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