sábado, 26 de abril de 2008

Homosexualidad y diálogo abierto

Hablar de la homosexualidad no es algo sencillo ya que existen distintas corrientes de pensamientos acerca de que la homosexualidad. Por un lado hay quienes sostienen que la homosexualidad es una desviación patológica de la sexualidad (corriente a la que adhiere la Iglesia Católica), mientras hay otros que opinan que se "nace así".

El contrapunto suele volverse por momentos irreconciliable dada la voraz paranoia que padecen las comunidades homosexuales que hablan de "marginación social", "homofobia" y otras yerbas. Cabe preguntarse si a los homosexuales se los excluye socialmente o si en realidad son ellos quienes se autoexcluyen.

Sea como sea, es un tema que hay que mirar de frente y hablarlo siempre en familia y con amigos, buscando siempre humildemente la verdad, escuchándonos respetuosamente unos a otros, estudiando la opinión de distintos especialistas y conocer estudios serios al respecto.

Como hijos de Dios, cuando conocemos a alguien que tiene tendencia homosexual o que ya lo tiene asumido, hay que ser muy respetuosos para con su persona y evitar agresiones de todo tipo. Quien es homosexual es también un hijo de Dios y precisa de la contención necesaria para poder subsanar su sexualidad.


¿Qué es la homosexualidad?

La homosexualidad es la tendencia y/o práctica de relaciones sexuales entre dos personas del mismo sexo.

Existe desde tiempos inmemoriales, muchos años antes del nacimiento de Jesucristo: en la Antigua Grecia fue bien visto dentro de los círculos intelectuales, como así también fue aceptada en las civilizaciones mesopotámicas. No así en el Imperio Romano, en donde fue severamente castigada. Al igual que en la antigua Grecia, en la Europa Renacentista y, por último, en la Europa Moderna han existido célebres personajes que han practicado la homosexualidad de forma exclusiva o en alternancia con la heterosexualidad.

Ni hablar de estos tiempos contemporáneos, en donde los homosexuales fueron ganando importantes espacios en medios de comunicación, los cuales favorecen a que muchas sociedades empiecen a ver a la homosexualidad como algo "normal". Asimismo, las comunidades homosexuales de distintos países van logrando algunas conquistas sociales, tales son los casos de las uniones civiles (vulgarmente denominados "casamientos entre gays") y la posiblidad de adoptar hijos a su cargo.

Por estos años, se ha impuesto la idea de que la homosexualidad no sería una perversión sexual, sino más bien una opción sexual o, más increíble aún, que quienes son homosexuales ya nacen como tales. El 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) también excluyó la homosexualidad del Código Internacional de Enfermedades. Grupos defensores de los homosexuales escogieron esta fecha en 2005 para celebrar la Primera Jornada Mundial contra la Homofobia ¿?.

En la homosexualidad hay todo un abanico de personalidades. Entre los hombres se observa, desde el que exhibe actitud e incluso aspecto femenino, hasta aquellos tan varoniles que resulta difícil, a veces imposible, detectar su inclinación homosexual. Pueden preferir a las mujeres como amigas, o mostrar por ellas cierto desprecio o, quizás, celos. Entre las lesbianas (las mujeres que optan por relacionarse sexualmente con otras mujeres) se presenta un patrón similar: pueden tener grandes amigos hombres, o detestarlos. Su aspecto físico también suele ser variado: pueden lucir completamente femeninas, o vestir atuendos masculinos, y parecer hombres.

Como es de esperarse, las distintas organizaciones homosexuales tienen en la mira de su ira a la Iglesia Católica, la cual no se contradice y afirma que la homosexualidad no es natural, ya que Dios nos creó hombre y mujer.

Podemos afirmar que la homosexualidad no es natural basándonos en que el amor de pareja hombre - mujer surge la posiblidad de concebir una nueva vida, como así también el cuerpo de un hombre está hecho a medida para tener relación sexual con una mujer. Entre dos hombres o entre dos mujeres es imposible concebir una nueva vida: no pueden tener hijos naturalmente; por otro lado el cuerpo de un hombre no está hecho para tener relaciones sexuales con otro hombre.


Manipulación de algunos textos biblicos

Quienes buscan justificar la práctica homosexual usando la Biblia, recurren a 2 Samuel 1:26 porque relata el amor entre David y Jonatán. Sin duda eran amigos que se amaban profundamente, pero no eran homosexuales.

La naturaleza del amor entre ellos se describe como de "hermanos" y, siguiendo las costumbres judías (Judas besa a Jesús como era costumbre), se saludan con un beso.

Jonatán y David tenían esposas y sabemos que David tenía debilidad por las mujeres (hasta pecar de adulterio con Betsabé (2 Samuel 11:1-27). Además, según la ley de Moisés (Levítico 20:13), los homosexuales eran apedreados. Si estos hubiesen sido homosexuales, hubiese habido una fuerte reacción adversa por parte del pueblo creyente. Sin embargo, entre los pecados de David jamás se menciona que fuese homosexual.


¿Qué enseña La Iglesia Católica Apostólica Romana sobre la Homosexualidad?

Contrariamente a los que muchos homosexuales declaman, la Iglesia no los discrimina ni los aparta. Simplemente los invita a que redescubran su sexualidad para descubrir lo que Dios quiso cuando los creó: ser hombres o ser mujeres.

Desde el punto de vista moral se distingue entre la tendencia, la atracción y la práctica. La sola tendencia o atracción no es pecado mientras se luche de corazón para evitar sus influencias y vivir la castidad. Se trata de una de las muchas desviaciones que sufre la naturaleza humana herida por el pecado original y que deben ser controladas con la ayuda de la gracia. La práctica de la homosexualidad, en cambio, es objetivamente pecado grave.

La homosexualidad es contraria al orden natural dispuesto por el mismo Dios: nos ha creado hombres y mujeres, dándonos un cuerpo indicado para ejercer el rol sexual ordenadamente. A imagen y semejanza del Creador, la vida puede ser engendrada solamente en una relación sexual entre un hombre y una mujer; entre dos hombres o entre dos mujeres no se puede concebir vida.

Del Catecismo de la Iglesia Católica:

A instancias del Papa Juan Pablo II, desde la Iglesia Católica se elaboró un libro para resumir su doctrina basándose en las Sagradas Escrituras. Analicemos los siguientes artículos:

2357: La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves, la Tradición ha declarado siempre que "los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados". Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.

2358: Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

2359: Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.


¿Se puede curar la homosexualidad?

Sí, es posible. Pero es necesaria la firme voluntad de quien es homosexual para que, poniéndose en manos de Dios y recibiendo asistencia psicológica y espiritual, pueda redescubrir la sexualidad.

Mucha gente no sabe que la génesis psíquica de esta condición sexual carece en absoluto de misterio y que su terapia es posible. El método que he utilizado consta de dos partes: la primera consiste en hacer adquirir al interesado una visión clara de la propia identidad y de su propio mundo afectivo; la segunda, en afrontar esa situación. Llevamos a las personas a reírse de sí mismas (el humorismo puede ser muy saludable) y a la adquisición de hábitos positivos: valentía, honestidad consigo mismo, autodisciplina, capacidad de amar a los demás; así, hasta lograr que el homosexual pierda sus hábitos neuroinfantiles.

Es esencial neutralizar la autoconmiseración crónica. Es obligado decir que:

- En un treinta por ciento de los casos, la curación es completa: acaban desarrollando actitudes y hábitos sexuales normales y afectivos y una vida emotiva adulta. Por supuesto, una curación sólo sexual no sería una curación completa.

- Otro treinta por ciento de personas cambia más o menos gradualmente, pierde sus obsesiones homosexuales y asume una actitud emotiva nueva, aunque no lo suficiente para poder hablar de curación completa.

- Hay otros que progresan con extremada lentitud por su estado neurótico grave, pero también éstos, si son ayudados por una asistencia y un tratamiento constructivos, adquieren fuerza y coraje y poco a poco van perdiendo sus depresiones, nerviosismos y ansiedades.

Es necesario que quien es homosexual desee sanar la historia de su afectividad.


(fuentes: http://www.bioeticaweb.com/, http://www.sexoafectivo.com/, http://www.contactomagazine.com/, http://www.corazones.org/, )

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