miércoles, 26 de marzo de 2008

Volvieron los cacerolazos y el fantasma del 2001

Néstor Kirchner, desde su bunker ubicado en la exclusiva zona de Puerto Madero en Buenos Aires, ha bajado línea para adherir al discurso que Cristina Fernández dio en el día de ayer.

Acertadamente, Ceferino Reato, editorialista del Diario Perfil, dijo sobre el speech presidencial: "Hablar sin papel; confiarse en la memoria; jugar con las emociones del auditorio; sobreestimar su propia capacidad; utilizar el atril para agredir y dividir; considerar que los adversarios son enemigos a los que hay desenmascarar ante la sociedad con argumentos provocativos; adoptar una pose blindada, impermeable a las críticas; amonestar con los deditos y con las inflexiones de la voz; son todos atributos negativos para un Presidente, para alguien que ha sido elegido para gobernar para todos.

Desde el kirchnerismo se pide a la gente del campo un gesto de "concordia" ¿? cuando en realidad tomó esta polémica medida sin previamente haberse sentado a dialogar con las partes interesadas para ahí poder tomar una desición un poco más consensuada.

La situación se agravó cuando entraron en escena los impresentables Hugo Moyano y Luis D'Elia movilizaron a sus mercenarios para reprimir a las personas que salieron a mostrar su disconformidad con las medidas impulsadas del el Ejecutivo Nacional. Precisamente D'Elia protagonizó hechos vergonzozos cuando golpeó cobardemente a manifestantes opositores al kirchnerismo: claro que con todas las prerrogativas (puestos de privilegios y suculentos subsidios) obtenidas estos delincuentes se convierten en una suerte de fuerza parapolicial del matrimonio presidencial.



La protesta con las caerolas hizo rememorar los episodios de finales de 2001 que derivaron en la caída del (des)Gobierno de De La Rúa. aquella vez las cacerolas fueron el disparador de una serie de sucesos dolorosos que desencadenaron también en violentas manifestacipnes callejeras en la Ciudad de Buenos Aires y en el Conurbano Bonaerense (conducidos desde las sombras por Duhalde y Ruckauf) que costaron la vida de unos argentinos.

Hoy vemos que la sociedad argentina está hartándose de la prepotencia y la soberbia kirchnerista, la creciente y negada inflación que azota los bolsillos de todos, la cerciente y negada inseguridad y losescandalosos casos de corrupción que empaña aún más al oficialismo.



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