lunes, 10 de marzo de 2008

Una Luz Amarilla

El fin de semana pasado, San Martín de San Juan no pudo sumar de a tres y, lo que es más preocupante, dejó una pálida imagen cuando el sábado pasado empató 1-1 en su propio estadio contra Gimnasia y Esgrima de La Plata.

En la previa del cotejo ante un rival que venía con un rendimiento irregular, la victoria sanjuanina aparecía como un resultado más que probable. Pero no fue así. San Martín volvió a mostrar los defectos que venía exhibiendo en sus últimos cotejos: un equipo timorato que carece de decisión para protagonizar el partido. Pedro Galván no termina de ser el conductor que el equipo necesita a gritos, Luis Tonelotto muchas veces lejos del área en donde por su lentitud no puede gravitar (y su reemplazante natural, el Tanque Jiménez, aún no justifica su contratación), los laterales de la defensa que no dan garantías.

De no ser por el gran momento que atraviesa el portero verdinegro, Ezequiel Medrán, los resultados obtenidos podrían ser peores aún. Contra el equipo platense, Medrán salvó a San Martín en tres ocasiones claras que Gimnasia contó para marcar.

Solo alguna arremetida de Décima quien, más allá de sus limitaciones técnicas, lucha contra mediocampistas rivales y contra la tibieza de algunos de sus compañeros de equipo. También Bravo mostró algunas veces el atrevimiento necesario para salir a buscar el triunfo.

Sin haber estado jugando bien y lejos de merecerlo, San Martín abrió el marcador cuando promediaba el segundo tiempo gracias a un contraataque fulminante que culminó una exquisita habilitación de Bravo para García, quien definió cruzado ante la salida de Carlos Kletniki, guardavallas del Lobo. Demasiado premio para la timidez sanjuanina.

Gimnasia y Esgrima siguió con su actitud y salió a buscar el empate, el cual finalmente logró por intermedio de Piatti, tras malograr un par de oportunidades propicias.

Sobre el final, Kletniki ahogó el grito de gol sanjuanino tapándole un mano a mano a García. Tomando en cuenta el desarrollo del partido, una victoria agónica de los dirigidos por Quiroz hubiera sido más que injusta.

La situación futbolística de San Martín no es aún grave. Queda camino por recorrer. Nuevamente el consuelo verdinegro fue que Olimpo de Bahía Blanca volvió a perder. Si quiere mantener la categoría, San Martín debe rever urgente su actitud para encarar los restantes compromisos que le depara el fixture del Clausura 08. Cuerpo técnico y plantel verdinegro deben mentalizarse para sentirse capaces de obtener resultados importantes que le permitan alimentar el sueño de seguir teniendo a San Martín en la elite del fútbol argentino.

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