jueves, 20 de marzo de 2008

Sensacional Inseguridad en San Juan

En este blog no se acostumbra a dar noticias policiales, ni mucho menos entrar en detalles morbosos de desgracias ajenas; ya hay demasiados que se dedican a llamar la atención mostrando gente ensangrentada. De todas maneras, considero resaltar esta noticia. Ayer los vecinos de la Ciudad de San Juan hemos sido conmovidos con la noticia del aberrante asesinato de un kioskero que vivía en Concepción. Jorge Raúl Abregú, de 55 años, fue ejecutado en su propia casa con un disparo en la nuca, mientras su hija de 19 años había sido atada de pies y manos; los delincuentes huyeron con $ 1000 y otros elementos substraídos de la casa de ese pobre hombre.

El mes pasado, en la intersección de las calles Rivadavia y Pueyrredón de la Ciudad de San Juan, un motociclista fue embestido por un auto. Más allá de quien tuvo la culpa por el accidente, vale la pena tomar este incidente como muestra de como funciona el 911 y el Servicio de Urgencias con esta noticia que no fue publicada en ningún medio. Los vecinos llamaron al 911 y los policías concurrieron inmediatamente, pero no se podía hacer nada porque no llegaba la ambulancia para socorrer al motociclista; 40 minutos después desde el 911 dieron que ya habían avisado al Servicio de Emergencia del Hospital Rawson y que más no podían hacer, que las quejas se hicieran a la Secretaría de Salud Pública. La ambulancia llegó recién unos 45 minutos después de ocurrido el accidente, pero los policías increíblemente se negaron a dejar constancia de la demora del servicio de urgencias (tal vez habrán temido represalias internas). Lo cierto es que las ambulancias afectadas al servicio de urgencias que brinda la Secretaría de Salud Pública de la Provincia son insuficientes.

Mientras la prensa adicta se hace eco de las medidas tomadas por el Gobierno Provincial en cuanto a seguridad: la inauguración de subcomisarías, la ridícula disposición de que los agentes policiales reporten al menos treinta entrevistas diarias ¿?, la insistencia con la línea 911 de denuncias por delitos.

La seguridad fue un tema eludido en las pasadas campañas electorales y ausente muchas veces en los discursos. Tanto a nivel nacional como a nivel provincial, cuando el tema es tocado, se lo minimiza hablando de "sensación de seguridad" y se exhiben dudosas estadísticas que reafirmarían los dichos oficiales. Todos sabemos que son muchos los casos en que los que son víctimas de delitos prefieren evitar denunciarlos a las autoridades policiales, en parte por desconfianza al accionar de las fuerzas públicas de seguridad como también por temor a sufrir futuras represalias de los malvivientes, ya que con la misma facilidad que son encarcelados vuelven a las calles con sed de venganza.

Los crímenes son cada vez más violentos. Hoy en día se mata por nada. Los robos también son violentos, muchas veces con golpes, tomas de rehenes. Cualquiera de nosotros que reside acá en San Juan ha sido víctima de algún robo y todos conocemos a más de una persona que ha sido víctima de algún hecho delictivo.

Transcribimos a continuación estos párrafos tomados de una nota publicada por Diario de Cuyo:

El joven asesinado de dos balazos en el abdomen, en Rawson, por un preso con salidas, actual pareja de quien fuera novia de la víctima, una prostituta. Otro muchacho más asesinado de un supuesto disparo accidental efectuado por uno de los amigos con los que se había emborrachado en un lote hogar de Rawson. El furioso hombre liquidó a su ex mujer a tiros y cuchillazos, también en Rawson. Y la fría ejecución de un comerciante en Concepción, Capital, y el asesinato a puñaladas de otro joven en Chimbas.

Cinco homicidios cuando aún no termina el mes de marzo, y que sin embargo ya lo posicionan como uno de los más violentos de los últimos cinco años: Según un relevamiento de este diario, sólo marzo y diciembre del año pasado registraron igual cantidad de víctimas en hechos criminales.

Pero hay otro dato que alarma: Con los dos homicidios de ayer, la cifra de personas que padecieron muertes violentas son 8, casi la misma cantidad detectada en los años 2004 y 2006, cuando se registraron 10 crímenes. Y cerca de la mitad de los hechos de sangre relevados en 2005 (21 casos) y 2007, con 19 personas fallecidas.De los 8 hechos criminales que fueron noticia este año, cuatro se originaron por peleas entre jóvenes por distintas razones. Y así parece confirmarse otra vez la tendencia de otros años sobre los motivos que hubo para matar: El ejemplo más cercano es el año 2005, cuando 10 de los 21 asesinatos que reflejaron las estadísticas, tenía como causa común las riñas callejeras entre jóvenes.

En declaraciones a Diario de Cuyo, el Secretario de Seguriodad de la Provincia, Dante Marinero (foto arriba) , negó que estos numerosos hechos hablen de "una escalada de violencia". Parece que el Secretario no debe andar por las calles de nuestra Ciudad, no conversará con la gente por lo que no se entera de una realidad que cualquier sanjuanino puede ver. Es preocupante que una persona que debería dar respuestas a la sociedad ostente el mal kirchnerista de negar los males evidentes de la Argentina.

José Luis Gioja, Gobernador de San Juan, declaró públicamente que su tan festejado plan de erradicación de villas ayuda paliar el flagelo de la inseguridad. Es una verdad a medias, para ser generosos con la poco feliz apreciación de nuestro Gobernador. La realidad indica que con un simple cambio de casa ya se soluciona algo que viene con la cultura, con la educación; en estos barrios nuevos a los que han trasladado familias de villas, el panorama no ha cambiado mucho.

Tampoco es para culpar exclusivamente al Gobierno de turno de la inseguridad reinante en nuestra sociedad. Todos tenemos nuestra cuota de responsabilidad. Como dijimos en otra nota, es consecuencia de una multiplicidad de factores socio-económicos (ver también: http://cerromercedario.blogspot.com/2008/02/el-flagelo-de-la-inseguridad-en-san.html).

La inseguridad es mal de estos tiempos que afecta a toda la Argentina. Es un problema muy complejo para resolver prontamente. Dios ilumine a nuestras autoridades y que todos colaboremos no tanto con tomar armas ni endurecer los castigos, sino más bien fomentando la educación y la cultura del trabajo honrado entre los jóvenes que viven en alto riesgo. Todos somos la socidad y nadie puede vivir excluído.


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