miércoles, 26 de marzo de 2008

El discurso violento de la Presidente contra el campo

Mientras recrudecía el conflicto en el campo argentino debido a la arbitraria suba de las retenciones a las exportaciones de productos relaciones el agro, Cristina Fernández se desentendía del país que preside vacacionando en El Calafate en la suntuosa mansión que el matrimonio presidencial se construyó en ese hermoso lugar de nuestra Patagonia Argentina.

La protesta de la gente del campo se fundamente en los constantes desencuentros con los gobiernos kirchneristas, tanto el de Néstor Kirchner como el actual de Cristina Fernández, quienes presionan constantemente a la actividad agropecuaria. Ahora es la suba a las retenciones a las exportaciones agropecuarias que asecienden hacia el 44% del total de sus ventas.

Tal vez, la estrategia del kirchnerismo haya sido que los piquetes se desgasten solos y se vayan reduciendo a un nivel insignificante. La Presidente volvió al ruedo luego del fin de semana largo que tan irresponsablemente se tomó con un tan esperado como agresivo discurso que ella dio para responder a la requisitoria de toda la gente que salió a las rutas a manifestar públicamente su descontento con el Gobierno Nacional.

Ante la creciente efervescencia que había en los distintos cortes de rutas a lo largo y a lo ancho de nuestro país que ya va por el 14º día de paro, la Presidente volvió a apostar por un discurso lleno de eufemismos, revolviendo heridas, buscando demonizar a los agricultores, tratando de poner a toda ciudadanía argentina en contra de estas protestas con constantes referencias al pasado haciendo comparaciones que la favorecen (según su particular visión, claro).

Respecto a los piquetes realizados por los agropecuarios, hizo una poco feliz comparación con los piquetes ficticios realizados en el 2001, la Sra.Fernández dijo "Este último fin de semana largo nos tocó ver la contracara, lo que yo denomino los piquetes de la abundancia, los piquetes de los sectores de mayor rentabilidad."

Estuvo acertada cuando dijo del precio del gasoil que "Imaginemos, por un momento, que tampoco hubiéramos desacoplado los precios del combustible; el campo consume aproximadamente 4 mil millones de litros de gasoil, que no tienen a un precio internacional, sino a un precio argentino subsidiado por todos los argentinos." Habló bondades del tipo de cambio que el Gobierno mantiene alto ficticiamente y que favorece a los empresarios agrícolas, aunque omitió hacer referencia a la gran incidencia de la inflación (negadísima por ella) sobre los costos de su actividad.

Volvió a defender las retenciones afirmando que "La huelga me parece que se la están haciendo a los argentinos, porque las exportaciones siguen viento en popa. Los pedidos de embarque entre el 5 de marzo y creo 18 de marzo, van por 2.900.000 toneladas de granos."

Escudando su capricho en el pueblo declaró que La verdad es que me parece que deberíamos todos hacer un ejercicio de reflexión, pero sepan que voy a seguir representando los intereses de todos los argentinos, de los que me votaron y de los que no me votaron también porque ése es mi deber como Presidenta de la República Argentina y lo pienso ejercer con todos los instrumentos que la ley, la Constitución y el voto popular me han conferido."

Lo cierto es que lo de Cristina, enceguecida con su soberbia, fue muy torpe políticamente hablando porque no hizo más que echarse mucha más gente en contra.

Su frase desafiante "No voy a someterme a ninguna extorsión" delata una gran contradicción del kirchnerismo en si mismo porque, si bien, todo piquete es una actitud antidemocrática, prepotente, impropia de personas civilizadas, fue el kirchnerismo quien avaló este método extorsivo al trabar estrechos vínculos con líderes piqueteros como D'Elia y Sartori, como así también apoyar a la indefendible Asamblea de Gualeguaychú que, desde hacen más de tres años, mantienen cortada una ruta internacional ante la impasividad oficial.

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