sábado, 1 de marzo de 2008

Cristina en el País de las Maravillas

En el día de hoy, pasado el mediodía (¿no habría sido más apropiado iniciar las actividades a primeras horas de la mañana?), la Presidente de los Argentinos, Cristina Elisabet Fernández, dio formalmente comienzo a las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación con un encendido discurso.

El acto no contó con la presencia del ex Presidente y esposo de la actual Jefa de Estado, Néstor Carlos Kirchner. Seguramente habrá seguido el discurso presidencial desde la comodidad y el lujo de sus oficinas en Puerto Madero. Sin nombrarlo, defendió la gestión de su esposo resaltando (y exagerando) logros de su gestión.

Con la introducción protocolar del (decorativo y transversalizado) Vice Presidente de la Nación Julio Cleto Cobos, la Jefa de Estado sorprendió a propios y extraños al dar un discurso sin leerlo, con un tono de voz desafiante y altanero mostrando una soberbia a prueba de balas. Como era de esperarse, la primera mandataria negó responsabilidades propias en cuanto a los problemas de energía, inseguridad e inflación (gran ausente en su discurso).

Si uno anulara todo juicio crítico al escuchar el discurso de Cristina Fernández, cualquiera creería que estamos viviendo en un país en donde está "todo bien", como si Argentina fuera "el país de las maravillas". Claro, la versión "kirchnerista" de la realidad es que vivimos en un país con una inflación prácticamente nula ¿?, que no hay inseguridad, que es todo crecimiento, que pronto todos andaremos en "trenes bala", con un índice de analfebetismo inferior al 3%, en donde no hay más endeudamiento externo, en donde la desocupación bajará hasta el 5% (para los K, un jefe de hogar, un beneficiario del Plan Familia, un pasante o cualquiera de sus contratados irregularmente figuran como "ocupados" en los censos del INDEK), etc.

La inflación fue el tema ausente para la realidad fantástica pintada por las palabras de Cristina Fernández. Es preocupante que ni siquiera sea reconocida como problema, más en momentos en que el Secretario de Comercio Interior y Ministro de Economía en las sombras (mal que le pese a Lousteau) , Guillermo Moreno, ha diseñado una nueva y arbitraria metodología para calcular el Índice de Precios al Consumidor.

Al referirse a la Educación, puso énfasis en el aumento de los días de clases en los últimos ciclos lectivos, habló de la necesidad de una nueva Ley de Educación Superior y criticó la intransigencia de los gremios de la educación quienes, a pesar de haber recibido varios aumentos en sus haberes, persisten con sus medidas de fuerza perjudicando a los que dicen defender: sus mismos alumnos. La Presidente sentenció "no vamos a invalidar el derecho de los trabajadores de la educación a defender sus derechos, pero sí a encontrar mejores instrumentos". En este aspecto, le doy la razón a la Jefa de Estado.

Tal como viene sucediendo en estos últimos días, la estrategia oficial respecto al drama energético argentino es regionalizar la crisis, es decir, hablar de un problema común a todo el mundo ¿? y no solamente al país. Habló de que las dificultades que tiene actualmente la Argentina en esta materia es producto del crecimiento de la actividad económica que se viene teniendo en estos últimos años. Al respecto, afirmó que "Nosotros estamos en el mundo y en la región por lo tanto debemos abordar la cuestión con seriedad y mucha tranquilidad."

Tomándose atribuciones en materia judicial que constitucionalmente no le competen, la Presidente habló de dar mayor celeridad a los procesos de juzgamiento y castigo a los represores que cometieron crímenes de lesa humanidad entre 1976 y 1983. Sería bueno que "active mecanismos" para la pronta resolución de casos de corrupción como los de Skanska, las valijas de Southern Winds, la bolsa misteriosa de Felisa Micheli, las valijas de Guido A. Wilson.

Aprovechó para fustigar nuevamente a la prensa que no es adicta a su poder, la cual critica la falta de respuestas oficiales a la cuestión energéticas. Es paradójico ver como la Presidente "torea" a la prensa que no le festeja todo lo que hace en cuanto acto público preside, habla de que aquellos que cuestionamos su accionar carecemos de "rigor científico" cuando son ella y sus funcionarios quienes no tienen la valentía y el "rigor científico" para dar conferencias de prensa abiertas en donde se pueda debatir y cuestionar libremente... Tal vez sea temor a no tener fundamentos contundentes para defender la propia gestión... tal vez sea la falta de "rigor científico" para gobernar un país.

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