miércoles, 20 de febrero de 2008

Un día en la vida cubana

Por Daniel Blinder
de Tribuna de Periodistas

Este artículo es una breve pincelada por algunas realidades que me sorprendieron. Es importante resaltar que el objetivo de esta breve nota es contar lo que ocultan y tergiversan los Medios más importantes de la Argentina, así como también lo que los comunistas de nuestro país no ayudan para nada a difundir cayendo en los lugares comunes, lo acrítico, y la obsecuencia. Espero sirva para algo, pues lo endiosado y lo demonizado, solo ayuda a confundir la realidad.

Empezando a pintar

Viviendo en la Argentina, informándose con los Medios argentinos, uno va tomando posturas acerca de la Revolución Cubana. Se puede estar a favor por diversos motivos que llegan de Medios progresistas, destacando la educación y la salud, por ejemplo. También uno puede decir –como gran parte de la población informada por los monopolios de información- que en Cuba se vive una dictadura, que los ciudadanos si bien cuentan con sanidad y educación, éstas no serían tan así, sino que por el contrario, es propaganda para el extranjero que hace turismo en la Isla y que va allí a curarse: mentiras, mentiras, mentiras. ¿Qué diría usted si yo le dijera que en Cuba hay libertad (imperfecta como en todos lados), que viven como nosotros, que van al supermercado como nosotros (hasta le pagan a una cajera haciendo fila, y les dan ticket), se quejan de que la plata a veces no alcanza, se enamoran, discuten de política, de deportes, salen los fines de semana, y se juntan a comer con la familia, y hasta se quejan de actos de corrupción?

Ya sé. Usted me diría, que no, que en aquel país no hay libertad de prensa, que el gobierno viola los derechos humanos, que por eso la gente se va en balsa, y eso lo dicen prestigios diarios (¿?) como Clarín o La Nación. Ya sé, nos mienten y nos toman por estúpidos. Porque si usted va de turista, pero sale del hotel y conversa con la gente podrá apreciar qué es ese pueblo.

Vistazo de Cuba

Desde que una entra al país y pasa por la aduana te miran el pasaporte, lo escanean y corroboran durante unos segundos la coincidencia entre la cara de la foto del documento y la del portador del mismo (valga la aclaración, en Ezeiza es un trámite burocrático en el que sólo escanean el pasaporte, y no miran la cara). Desde que uno ingresa como turista todo está organizado. Te vienen a buscar al Aeropuerto diversas empresas de turismo (estatales) que te trasladan al hotel, y de allí a los destinos turísticos que sean. Los trabajadores saben varios idiomas y esto es así porque toda la economía tras caer el "bloque socialista", tuvo que buscar un nuevo rumbo y vio todo su potencial en el turismo. Así movilizaron todos sus recursos para ello, promoviendo la enseñanza de idiomas, la construcción de hoteles, y el desarrollo de los transportes.

Con todo esto, uno puede ejercer su derecho al prejuicio y decir que entre el extranjero que trae los “dólares” y los “euros”, y el cubano que gana mucho menos hay un abismo y que todos quieren irse. Para nada. Es cierto que existe el mercado ilegal de cigarros, de ron, etc. mucho más cierto es que te pueden pedir papel higiénico que a ellos les cuesta caro o jabón. Pero también es cierto que dicen: “nosotros tenemos necesidades como cualquiera, pero aquí tenemos salud y educación, comida y fiesta. Aquí nadie se muere de hambre, y todos tienen trabajo”.

La investigación en el campo de la tecnología y las ciencias está a la orden del día.

Así lo demuestra la televisión, que transmite cultura (muy rica y desconocida para el argentino promedio que piensa que los cubanos no disponen ni de Internet), programas de educación con clases televisadas de materias como química, literatura, etc., (hasta dan tiempo para que el televidente tome nota), que transmite diferentes actividades que se realizan en el país (como lugares geográficos, oficios de importancia para la infraestructura nacional, etc.) Ni Samanta Farjat ni Susana Giménez tendrían lugar ahí. Muchos menos un desagradable Marcelo Tinelli o un Mauro Viale, por ejemplo. La televisión educa y difunde. Claro que el lector podrá argumentar que todo es propaganda del gobierno tiránico, pero con todo respecto sugiero al lector que prenda la tele que hay un excelente noticiero como el del 13 o un diario como Página 12 que son bastante críticos del gobierno argentino.

Militarmente, el pueblo cubano está preparado en caso de una invasión. No piense usted que en caso de ataque desenvainan bananas y se subirán a los árboles. Cuando le pregunté a un soldado cubano acerca de “unos ejercicios militares que se realizan cada tanto junto con toda la población” el militar se dio vuelta y le preguntó a otro: “¿Se conoce afuera el Bastión? Ese detalle, por más mínimo que sea, da la pauta de noción de seguridad. Cuando el otro militar asintió, algo me contó. Luego hablando con maestros me fui enterando que “El Bastión” es un ejercicio en que todo el pueblo está movilizado para que en casos de catástrofe natural o invasión, cada sector de la sociedad ocupe su lugar. Los niños con los maestros a los refugios, los hombres y mujeres a las armas, planes de abastecimiento, etc. ciertamente mucho no pude ahondar.

En las escuelas primarias y hasta quizás en los cuarteles, y en la calle nuestro héroe patrio llamado San Martín no es más que él “santo de la espada” o “el libertador”. Pocos conocen su pensamiento y su obra de verdad, no mítica. Es que todo el sistema educativo está pensado para ello. En Cuba desde niños conocen a todos sus héroes patrios, van aprendiendo su obra, su vida, su pensamiento. “Nuestro apóstol”, como le llaman a José Martí no es el "Santo de la Pluma". Era un hombre de carne y hueso al que leen, estudian y conocen. Lo mismo con el "Che" Guevara, quien no es una bonita estampa de remera, sino un héroe humano que murió con dignidad.

Más que Socialismo, lo que pude apreciar es un verdadero nacionalismo y amor por la patria y sus símbolos. Es muy difícil describir, y trato de relatarlo sin caer en la obsecuencia de los comunistas argentinos que no ayudan a saltar el bloqueo económico y cultural que sufren. En la escuela cubana, aprenden con un sistema unificado complementado con videocasetes que realzan la comprensión de los estudiantes. No es una usina de ineptos, sino el corazón del amor que tendrán toda su vida por su país. También son necesarias ciertas aclaraciones de la mitología popular creada por grandes dioses de la información.

1) El sistema político es de partido único. Pero tiene matices que la ciencia política no quiere ver. Argentina o los EEUU son también de hecho regímenes de partido único que arreglan por prebendas y períodos de gobierno, siendo además países muy grandes con más matices que Cuba.

2) Los balseros son inmigrantes ilegales y los disidentes son opositores. Si yo no apoyo a Kirchner no quiere decir que estoy con los EEUU y su democracia. Y si miles de inmigrantes salen sin su pasaporte y por la periferia de los controles fronterizos, son ilegales, no muleros que cruzan en mula. En Cuba pasa eso. Como en todos lados, hay que comprar el pasaporte y el pasaje para salir y no todos tienen acceso a él (le recuerdo al lector antes de que haga objeciones absurdas que pocos argentinos podrían adquirir pasaporte debido a que sale casi lo mismo que un plan "Jefas y Jefes de Hogar"). Como me dijo un Médico, que salió del país a trabajar en lo que ellos llaman el trabajo de Internacionalistas: “Yo llegué a Francia y allí ganaba 800 Euros y la diferencia con el Peso cubano era abismal, pero luego me di cuenta que con eso no compraba ni una camisa. Y muchos de los servicios sociales son pagos o limitados”.

3) En Cuba lo que existe es la escasez, no el hambre. Todos tienen sus alimentos, que pueden adquirir en tiendas donde cuestan centavos. Hay salarios bajos, y hay salarios más altos. Los ricos no existen, pero hay diferencias. Lo que iguala a todos es la igualdad (repito, nunca perfecta) de oportunidades de acceso a la educación que es el verdadero motor del asenso social que ahí tiene que ver más con el “status”, no con el dinero. Y el status tiene que ver con la solidaridad. Recuerdo cuando yo iba al jardín de infantes: Los dibujos favoritos eran los del Pato Donald y el juego predilecto era hacer “billetes” y jugar al vendedor y el comprador. Comprábamos y vendíamos caramelos o juguetes. Nos enseñaban a ser hombres de mercado desde muy pequeños.

En un jardín de infantes en Cuba (le dicen Círculo) observando pude ver caricaturas de Camilo Cienfuegos al lado de los Siete Enanitos. Y una cosa más sorprendente aún. Una muñeca, que tenía un tubo en el brazo con un suero con líquido rojo, como sangre. Le pregunté a una maestra qué era eso, y me dijo que uno de los juegos favoritos de los niños: la transfusión de sangre. Ahí comprendí mejor, el valor de la sangre y lo que nos hace falta a nosotros para ser educados en la solidaridad, como todo pueblo que quiere ser, como toda familia que tiene un proyecto a futuro.

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