miércoles, 6 de febrero de 2008

Los muchachós peronis-tas

El Partido Justicialista es el partido acaso más gravitante en la escena política nacional desde el momento de que Juan Domingo Perón irrumpió en la política argentina. De sus filas salieron numerosos gobernantes a lo largo y a lo ancho del país merced a numerosas victorias electorales. Tal vez el justicialismo sea una buena referencia del ser político en la Argentina, ya que ha sido preso en más de una oportunidad de sus propias contradicciones. Repasando algunos hechos relevantes de su historia, podemos concluir que:

- un partido sin una clara ideología política ¿es de izquierda, es de derecha, es de centro? ¿demócrata o fascista? ¿subversivo, guerrillero o demócrata?

- con fuerte pragmatismo en sus conductores, empezando por el mismo Juan Perón, pasando por Carlos Menem, Eduardo Duhalde hasta Néstor Kirchner,

- un marcado progresismo, ya que el peronismo encabezó reformas sociales y económicas de gran envergadura en nuestro país, para bien y para mal, nos guste o no;

- un gran poder de seducción para con dirigentes de otros partidos, ya que a lo largo de su historia no son pocos los políticos de otros partidos que fueron atraídos por el justicialismo; la "transverdsalidad" no es un invento kirchnerista.

La "normalización" del PJ, según Néstor Kirchner

Ya van varias contiendas electorales en que el Justicialismo no presenta sus boletas con el escudo que lo caracteriza, debido a la fracturas, alianzas y traiciones que se dieron en el seno mismo del partido fundado por el ex Presidente Perón.

La hoguera de vanidades que que se desató entre varios dirigentes justicialistas transformaron a sus internas en una cuestión nacional, ya que sean con "leyes de lemas" o con la presentación de distintas alianzas electorales. Fueron, entonces, los ciudadanos de este país los que tuvieron que dar una solución con su voto a lo que debería haber sido resuelto puertas adentro del partido. Así, más que hablar de dirigentes justicialistas a nivel nacional, en estos últimos 20 años, se habló más que nada de "menemistas", "duhaldistas", "delasotistas", "kirchneristas".

Ahora parece que Néstor Carlos Kirchner se acordó de que su partido de origen estaba intevenido judicialmente desde septiembre de 2005 y ahora quiere reflotarlo para convertirlo en una estructura al servicio de su desmedida ambición de poder. Para el logro de tal objetivo, movilizó a su corte de alcahuetes para negociar la adhesión de Hugo Moyano, el mandamás de la C.G.T., y acordar con Roberto Lavagna (acuerdo ya bendecido por Eduardo Duhalde). De más está decir que, salvo la obvioa excepción del Gobernador de San Luis, todos los gobernadores justicialistas (temerosos de perder su "llegada" al Ejecutivo Nacional) apoyan este rearmado del Partido Justicialista.

Ante la embestida kirchnerista, en otro rincón se está gestando un movimiento de resistencia que anhela dar pelea por espacios de poder en las estructura peronista. Buscan aunar fuerzas para ser oposición al dirigente santacruceño los hermanos Rodríguez Saá, Alberto y Adolfo, gobernador puntano y Senador Nacional respectivamente, el Diputado Nacional y dirigente del peronismo bonaerense, Francisco de Narváez y el ex Senador Nacional (y ex efímero Presidente de la Nación) Ramón Puerta. Carlos Menem, con un peso específico prácticamente extinguido en el seno del justicialismo, se limita a criticar los armados que está gestando Néstor Kirchner.

Por lo pronto, hay una fecha para el Congreso Nacional Justicialista, el cual tiene fecha para el próximo 07 de marzo. De presentarse un candidato opositor al ex Presidente, habrá que convovar a elecciones internas para mediados de este año. Salvo una catástrofe, es prácticamente imposible arrebatarle el poder a Néstor Kirchner quien podrá ser consagrado como el nuevo presidente del Partido Justicialista.

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