viernes, 21 de diciembre de 2007

La Miseria, Las Mañas y El Viejo Truco

Muchas veces se habla de la gran pobreza que hay en Argentina. Las estadísticas de los compatriotas que viven debajo de "la Línea de pobrezas" hablan de cientos de miles, de millones de argentinos que sufren esta condición. Aunque, personalmente, considero que la miseria que azota a nuestro país más que ser económica, es de moral: hay una gran falta de cultura del trabajo, de la lucha, del "ganar el pan con el sudor de la frente".

La miseria

Una mujer de 38 años, junto a sus ocho hijos, dos nietos y un yerno decidieron irse a vivir abajo de un puente ubicado en la intersección de la Calle Rivadavia y Avenida Circunvalación en Santa Lucía, a unas 20 cuadras de la Plaza 25 de mayo, centro neurálgico de la Ciudad de San Juan.

En declaraciones a Diario El Zonda y Diario de Cuyo, la señora en cuestión dijo no haber tenido otra opción mejor para albergarse con su familia, ya que tuvo que desocupar una casa en donde estuvo viviendo durante dos años junto a su familia. Su hija mayor tiene ya 18 años de edad y es mamá de dos criaturas, una de 5 años y otra de dos semanas de vida.

Este grupo familiar estuvo primero en un asentamiento, del cual tuvieron que marcharse porque la Villa donde vivían fue erradicada. Posteriormente fueron a parar a una casa prestada, la cual tuvieron que desocupar porque el dueño de la misma la vendió. Esta mujer dice estar desesperada: yo me pregunto: ¿esta señora habrá salido a buscar trabajo?¿y su hija de 18 años?, ¿y su yerno?... Ahora exigen una casa al Gobierno de Gioja, dicen no quieren alquilar porque eso "es tirar la plata" ¿? ... dicen estar dispuestos a pagarla ¿?

En muchos barrios, es muy común ver en casas como se van amontonando familias: son familias numerosas, los hijos van creciendo sin una educación sólida y van teniendo, a su vez, hijos a temprana edad y traen sus concubinos a compartir el techo con sus padres. Estas convivencias suelen ser forzadas y no siempre son pacíficas, atentando también contra la educación de los niños. Se multiplican los casos de violencia familiar y de abusos de menores.

Quienes trabajan en villas pueden dar fe de esto que hablo. Falta cultura del trabajo. Es más cómodo esperar que el Estado Provincial o Municipal les lleve comida a los Comedores Infantiles o con los (insólitos) Nutri-tickets, tienen Centros de Salud cercanos que los atienden gratuitamente y les regalan los remedios, en muchas villas los jóvenes tienen apoyo escolar gratuito y cursos de capacitación sin costo alguno; asimismo, los Municipios les entregan bolsas de mercadería, son beneficiados también con subsidios contemplados por Planes Nacionales, tanto del Ministerio de Desarrollo de la Nación, del Ministerio de Salud de la Nación y del Ministerio de Trabajo de la Nación.

Las mañas

Muchas veces, con la anuencia de autoridades demagógicas, muchas familias que usurpan terrenos suelen ser favorecidas con lindas casas de parte del Estado Provincial, postergando a muchas familias trabajadoras que llevan años inscriptas en el Instituto Provincial de la Vivienda.

Entonces, sucede que aquel que no respeta los códigos de convivencia de una sociedad civilizada ocupando terrenos a la fuerza, son beneficiados por el Estado. Esto lo hemos visto los sanjuaninos en estos años de Gobernación de José Luis Gioja, quien con bombos y platillos, anunciaba la paulatina desaparición de villas miserias trasladando a sus habitantes a casas entregadas (regaladas) por el IPV.

Pareciera que una persona que se esfuerza por vivir dignamente y respetando los derechos de los demás queda como perjudicado por esta gente que "de atropello" obtiene prerrogativas que, a la larga, tampoco valora.

El Viejo Truco

Los sanjuaninos muchas veces fuimos testigos a través de años de muchos casos de familias que buscaban llamar la atención de los gobiernos de turno yéndose a vivir abajo de cualquiera de los puentes de la Avenida Circunvalación, sobre todo aquellos que son más transitados. Esa táctica resultó ser efectiva en la gran mayoría de los casos: primero por el periodismo que buscaba la nota de impacto y difundían el drama de una familia sin techo, a la intemperie y segundo, los políticos demagogos que lograban acaparar aplausos fáciles consiguiéndoles una casa digna a esos desamparados.

Según informa el Diario de Cuyo. Daniel Molina, Ministro de Desarrollo Humano, dijo con buen tino que "a esta gente se les ha ofrecido trasladarlos al hogar transitorio Eva Perón. Pero no aceptan. No se puede presionar por una vivienda exponiendo a los niños al calor, a consumir comida en mal estado y ante los riesgos de un accidente que implica vivir abajo de un puente". Ayer, ante la orden de la jueza de Menores, la familia acató llevar a los niños más chicos, hijos de Mabel, al hogar San Benito. Mientras que los dos bebés de su hija mayor fueron llevados a la casa del abuelo de Marcelo Aguirre, el padre de las criaturas."Por lo menos los más chicos ya no van a estar acá. Tampoco podemos obligar a los adolescentes a llevarlos por la fuerza. Vamos a seguir trabajando para darles una solución", explicó ayer Cristina Casívar, secretaria Social de la Dirección de la Niñez.

Y nunca escuché a algún periodista ponerse en una postura razonable. Siempre fue más fácil y, por ende, más rentable, ponerse en demagogo hablando de la "pobre gente", en vez de analizar más a fondo de los porqué de la miseria.

Nuestro país no podrá madurar si estas costumbres siguen siendo apañadas. Se hace preciso educar al soberano, motivar a salir a enfrentar la vida, antes que vivir de "dar lástima".

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