viernes, 23 de noviembre de 2007

La mirada parcial del historia... también en San Juan

La ola de persecuciones y procesos judiciales (con sentencia ya juzgada de antemano) contra quienes participaron en secuestros, torturas y asesinatos entre 1976 y 1983 ya llegó a San Juan.

En sintonía con las políticas de "derechos humanos" impulsado por el Ejecutivo Nacional, Abuelas de Plaza de Mayo, H.I.J.O.S. y otras organizaciones sociales, el titular del Juzgado Federal Nro. 2, Leopoldo Rago Gallo, ordenó la detención de cuatro personas vinculadas con casos por desaparecidos, homicidios y por torturas a detenidos tras la dictadura militar. Es la primera vez que se inicia una causa de este tipo en San Juan.

Esta investigación involucra al militar retirado Alberto Lazo, el Suboficial Osvaldo B. Martell, entre otros.

Los militares en cuestión está sospechados de haber integrado un "grupo de tareas" organizado por el Gral. Jorge Maradona, ya fallecido, quien era Jefe de la VII Brigada de Infantería de Montaña, quien a su vez dependía en su accionar del Gral. Benjamín Menéndez.


Los vaivenes peligrosos de la Justicia Argentina

Que la Justicia Argentina no es administratada con independencia política no es ninguna novedad, lamentablemente. Por más que digan lo contrario, cada gobierno constitucional cayó en la tentación de Corte de Justicia adicta, que hace la vista gorda a los pecados oficiales pero persigue a los cometidos por otras gestiones, sean estas democráticas o de facto.

Nadie duda de lo repudiable que es el terrorismo, más aún cuando es el mismo Estado el que lo implementa. Durante aquellos años, hubieron no pocos excesos cometidos durante los Gobiernos de facto en los cuales hubieron torturas y asesinatos, personas exiliadas, robos de bebés: mucho odio entre compatriotas.

Con el advenimiento de la democracia, durante la Administración Alfonsín se dictaron las polémicas Leyes de Obediencia Debida y Punto Final, las cuales tuvieron por objetivo acortar los tiempos en que se juzgaran los millitares implicados. Años después, el sucesor de Ricardo Alfonsín en la Casa Rosada, Carlos Menem hizo uso de sus facultades constitucionales al beneficiar con el indulto a varios uniformados y como así también guerrilleros que ya habían sido juzgados y condenados.

En estos tiempos, Néstor Carlos Kirchner, movido por un odio irracional, es quien provoca un nuevo giro de la Justicia presionando desde su investidura presidencial a jueces vilmente serviles para que retomen la cacería de ex militares.


Tergiversar la historia

Así como quienes perpretaron violaciones a los derechos humanos desde el Estados merecen ser juzgados y condenados, los del otro lado merecen recibir todo el peso de la Justicia.

Por más que lo quieran tapar o hacerlos aparecer como héroes de la Patria ¿?, quienes levantaron las armas desde la clandestinidad siendo guerrilleros son tan fascistas, antidemocráticos, y asesinos como los militares.

Los guerrilleros cometieron también secuestros, crímenes atroces, mataron inocentes y hoy caminan impunes por este país. Muchos que apoyaron a esas organizaciones de intolerantes hoy gozan de cargos en el Gobierno kirchnerista aotoproclamandose paladines de los derechos humanos. Lo más escandaloso del caso es que una "desaparecida" (según el anexo NUNCA MÁS), Dra. Carmen Argibay, integra la Corte de Justicia (kirchnerista).

A principios de noviembre de este año, el fiscal general de Rosario, Claudio Palacín, dijo que el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) cometió en los '70 "delitos de lesa humanidad" y promovió acción penal por el asesinato del coronel Argentino del Valle Larrabure, presuntamente ahorcado por ese grupo guerrillero, en lo que constituye el primer caso de una organización ajena al Estado tipificado de esa manera, y por tanto imprescriptible.

Inmediatamente las hordas de kirchneristas se encargaron de censurar públicamente el accionar de este fiscal, con medios complacientes al poder de turno que operaron para intentar poner a la opinión pública en contra de esta valiente iniciativa.

Los argentinos necesitamos de Justicia equitativa para poder seguir en paz. Mientras los derechos humanos solo cuenten para un bando de delincuentes, todos estos nuevos procesos judiciales que se llevan adelante no son más que una venganza que va cobrando forma y no hace más que avivar odios y viejos rencores para nada.

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