viernes, 9 de noviembre de 2007

Arranca Botnia a pesar del patoterismo contra Uruguay

La autorización que dio el Gobierno Uruguayo para que Botnia comience a operar en la localidad de Fray Bentos fue el detonante de un episodio de extrema tensión que atraviesa la relación bilateral entre Argentina y Uruguay.

El Presidente Néstor Kirchner dio muestras de su incomprensible política exterior al poner sobre el tapete en la Cumbre Iberoamericana la controversia en torno a las Papeleras.

Aumiendo un papel de víctima, se disculpó de los demás jefes de estados presentes en la Cumbre por haber "traido este tema a la Cumbre". Asimismo, se disculpó con el Rey de España por haberlo invlocrado en este conflicto que, al parecer, está un callejón sin salida desde hacen varios meses. Según la agencia noticiosa TELAM, trascendió que en un encuentro privado, Kirchner mostró su inadmisible intolerancia cuando increpó duramente al Presidente de Uruguay por haber dado la orden de permitir la puesta en marcha de Botnia.

A su turno, el primer mandatario uruguayo, Tabaré Vázquez lamentó el inconstitucional corte de ruta que hacen los activistas de Entre Ríos, ya que perjudican notablemente las fuentes de trabajo de muchos uruguayos y argentinos. La postura del mandatario uruguayo mantiene una coherencia y seriedad que en su par argentino no se observa ni remotamente.

La pésima política exterior kirchnerista

Cuando alguien propone un diálogo, debe tener la altura para exponer sus argumentos sobre un determinado punto de vista, como así también tener la humildad para escuchar las razones que puede esgrimir la otra parte. En el caso de Argentina y Uruguay, no hay dálogo porque de parte de nuestro país, no se tiene la más mínima intención de escuchar a nuestro país hermano: nuestra postura es tan altanera que, en vez de ser de un diálogo abierto (por más que lo decclamen Kirchner y los activistas) es como si estuvieran impartiendo órdenes al otro Estado en cuestión.
La Administración Kirchner no supo manejar este conflicto. Vaya a saber uno con qué intereses se puso detrás de un minúsculo grupo de activistas que han arruinado la relación con Uruguay.
Parece que Kirchner y su gente olvidaron cuando se propuso al vecino país dejar la decisión final en cuanto a este conflicto a los Tribunales de La Haya. Para desazón de las huestes patoteras kirchneristas, en dicho tribunal se sufrió un contundente revés diplomático que favoreció la postura defendida por los uruguayos.

Kirchner también olvidó que Uruguay le hizo un favor político al retrasar la inauguración de la Papelera par después de las elecciones presidenciales en Argentina, por expreso pedido de nuestro presidente.Cristina Fernández había declarado que hay que esperar a que Botnia empiece a trabajar para poder determinar el grado de contaminación que sufriría el Río Uruguay.
A su vez, el inefable Jefe de Gabinete, Alberto Fernández manifestó públicamente su apoyo a los activistas entrerrianos y desafiando a las autoridades uruguayas en decalraciones a la prensa.

En vez de comportarse con un Estado serio acatando la disposición de un organismo internacional al cual voluntariamente se sometió, desde el Ejecutivo se seguió manteniendo la intransigencia en apoyo a ese pequeño grupo antidemocrático que son los asambleístas de Gualeguaychú.
Es preocupante también la obsecuencia de los principales medios periodísticos de Buenos Aires (Grupo Clarín, Infobae, La Nación, entre otros) que explícita o implícitamente defienden lo ya indefendible de la gestión K en esta lamentable controversia. En sus páginas web resaltan las actitudes de matón por parte de Néstor Kirchner, como si su comportamiento fuera ejemplar.

1 comentario:

Nicolás (neuquén) dijo...

Te felicito por el análisis que hiciste del tema… estoy totalmente de acuerdo con vos!

A mi particularmente, me duele demasiado este conflicto, por ser un Argentino con sangre Uruguaya

En cuanto al tema en si mismo, creo que a pesar de los reproches que se le pueden llegar a hacer al Gobierno Uruguayo, resulta evidente que nuestro Gobierno Pinguino a lo largo de esta crisis demostró un pésimo manejo de la situación, actuando con soberbia, demagogia, y una agresividad desproporcionada hacia el Uruguay

Además, considero que desde el principio se tendría que haber llegado a un acuerdo entre los 2 países, con la supervisación de algún Organismo Internacional para obligar a la empresa a utilizar los métodos y la tecnología de menor impacto ambiental, porque personalmente creo que hasta ese punto llegan los derechos que tiene nuestro país según las normas del Derecho Internacional.

Pero, el problema es tanto K, como los asambleístas eligieron el camino más irracional y equivocado, exigiendo por un lado y prometiendo por el otro una relocalización que desde un primer momento se sabia que no iba a ser posible; agravándose además la situación, por la soberbia y la agresividad empleadas que terminaron desvirtuando el reclamo.

En Uruguay (como en la gran mayoría de los países salvo el nuestro) no se entiende como un grupo de personas corta y se adueña de un puente internacional por tanto tiempo sin que ninguna autoridad haga nada al respecto.

Espero que prevalezca la racionalidad y que el conflicto se solucione lo más rápido posible, algo que lamentablemente en este momento parece bastante difícil, y más aun con una "asamblea" fundamentalista e intolerante de por medio, sumado a un Gobierno demagógico y poco serio como el nuestro.

Se ha producido un error en este gadget.

La Hora en Argentina